La presidenta de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears, Carmen Planas, manifestó ayer que «en un mundo marcado por la fragmentación estratégica, la volatilidad energética y la presión creciente sobre los recursos, la verdadera cuestión ya no es únicamente cuánto puede crecer un territorio, sino hasta qué punto es capaz de seguir generando prosperidad, cohesión y bienestar sobre bases sostenibles». A continuación afirmó que «Balears debe apostar por construir una economía más sólida, productiva y preparada para sostener su posición en el escenario global». Un mensaje contundente, con el que CAEB se posiciona a favor de un crecimiento de calidad, que tenga en cuenta las limitaciones -de recursos, espacio y capacidades- derivadas de ser una región insular. Una declaración de principios con el que la organización empresarial rechaza un modelo basado en la cantidad y el desarrollismo. Estas sensatas y razonadas advertencias, fruto de la experiencia y el conocimiento de la realidad socioeconómica de Balears, no pueden caer en saco roto.
Más bienestar y calidad de vida
En el actual momento de incertidumbre a escala global por las tensiones en el escenario geopolítico, este Archipiélago, destino turístico codiciado por su estratégica ubicación en el Mediterráneo occidental, ha de apostar decididamente por una economía donde el turismo, que constituye el primer motor, aporte más bienestar. Un modelo donde los residentes sean priorizados y los sueldos garanticen calidad de vida, cubrir el alto coste de la cesta de la compra y también se facilite el acceso a la vivienda.
Sobrecostes de insularidad
La gran cuestión que no se soluciona son los sobrecostes de la insularidad, que, más allá de las dificultades en las comunicaciones, perjudican a las familias y las empresas de Balears. Mientras no se asegure que producir y consumir se pueda realizar en igualdad de condiciones que en la península estaremos penalizados.