La encuesta de IBES para Periódico de Ibiza y Formentera dibuja un retrato nítido del estado de ánimo de la sociedad balear. Más allá de las diferencias entre islas, existe un amplio consenso sobre cuáles son los problemas que más deterioran la calidad de vida: el coste de la vida, el acceso a la vivienda y las consecuencias de un modelo económico sometido a una creciente presión turística. Cuando más del 80 % de la población considera graves los dos primeros problemas, deja de tratarse de percepciones individuales para convertirse en un mandato político y social. El encarecimiento de los precios y la dificultad para acceder a una vivienda han dejado de afectar únicamente a los colectivos más vulnerables. Hoy condicionan los proyectos de vida de jóvenes, familias y trabajadores, dificultan la captación de profesionales esenciales y amenazan la cohesión social de las Islas. La vivienda ya no es solo una cuestión económica: es un factor determinante para el futuro y el bienestar económico y social de Baleares.
Sostenibilidad.
La encuesta también pone de manifiesto que Mallorca vive con especial intensidad los efectos de la saturación de sus carreteras, mientras que Menorca y Eivissa sitúan la protección del medio ambiente entre sus principales inquietudes. Sin embargo, todas las islas coinciden en señalar la masificación turística y el crecimiento de la vivienda vacacional como problemas de primer orden. No es un rechazo al turismo, sino la constatación de que el éxito del principal motor económico exige una gestión más equilibrada y sostenible.
Calidad de vida.
Los datos reflejan una ciudadanía que reclama soluciones estructurales, no respuestas coyunturales. La prioridad ya no consiste únicamente en seguir creciendo, sino en hacerlo preservando la calidad de vida de quienes residen en las Islas. Escuchar ese mensaje y traducirlo en políticas eficaces será el principal desafío de las instituciones.