El discurso con motivo del Vuit d’Agost de Vicent Marí ha puesto sobre la mesa una cuestión que Ibiza ya no puede seguir aplazando: el crecimiento demográfico. En poco más de tres décadas, la población de la isla se ha duplicado y las consecuencias empiezan a ser evidentes en ámbitos esenciales como la vivienda, el agua, la movilidad, el suministro eléctrico o la capacidad de los servicios públicos.
Reconocer esta realidad no significa levantar barreras contra quienes quieren venir a vivir o trabajar a Ibiza. Significa asumir que cualquier territorio tiene límites y que gobernar consiste precisamente en anticiparse a ellos. La cuestión, como señaló Marí, es encontrar el equilibrio entre avanzar y preservar.
La vivienda
La vivienda es probablemente el mejor ejemplo. Si trabajadores esenciales para la sanidad, la educación o la seguridad no pueden permitirse residir en la isla, algo está fallando. Priorizar a quienes ya forman parte de la comunidad y garantizar que puedan desarrollar aquí su proyecto vital no debería ser una cuestión partidista, sino una prioridad colectiva. Lo mismo cabe decir del turismo. Ibiza no puede renunciar a la principal actividad económica que sostiene su bienestar, pero sí debe exigir que el crecimiento turístico respete a los residentes, consuma oferta legal y sea compatible con la protección del patrimonio natural y cultural.
Capacidad de decisión
Y hay una consecuencia política evidente: Ibiza debe tener mayor capacidad para decidir sobre su futuro. Si la isla hace esfuerzos para contener la presión sobre sus recursos, no tiene sentido que desde otras administraciones se planteen proyectos que puedan incrementar esa presión sin contar con la sociedad ibicenca. La reclamación de transparencia y participación ante decisiones como la ampliación del aeropuerto resulta, por ello, plenamente legítima.
El Vuit d’Agost debería servir precisamente para esto: recordar que defender Ibiza no significa cerrarla al mundo, sino garantizar que pueda seguir siendo una tierra de oportunidades sin dejar de ser habitable para quienes viven en ella.