El Consell d’Eivissa se ha adherido a la iniciativa Turismo que suma, promovida por Exceltur, que busca reforzar la contribución positiva de la actividad turística a los territorios y al bienestar de sus residentes. Por eso merece atención la adhesión del Consell d’Eivissa a la iniciativa Turismo Que Suma, promovida por Exceltur. Más allá del nombre o del manifiesto, lo importante es asumir una idea que debería estar en el centro de cualquier política turística: el éxito de Ibiza no puede medirse únicamente por el número de visitantes que llegan a la isla. El propio presidente del Consell, Vicent Marí, lo ha expresado, una vez más, con claridad: «El debate turístico no se puede limitar únicamente a cuántas personas nos visitan sino que se debe centrar en cómo gestionamos la actividad y qué beneficios genera para los que viven en Ibiza». En este sentido, la máxima institución insular, con Vicent Marí al frente, está impulsando desde hace años políticas efectivas en materias coo la lucha contra el intrusismo, una lacra que además de afectar a la economía de la isla genera muy mala imagen a nivel turístico.
Motor económico
El turismo no es un complemento de la economía de Ibiza sino que es uno de sus principales motores. Genera empleo, sostiene empresas, alimenta buena parte de la actividad comercial y proyecta la isla en todo el mundo. Negar esa realidad sería tan poco responsable como ignorar la otra cara de la moneda: cuando la actividad turística crece sin suficiente planificación sus costes terminan repercutiendo directamente sobre quienes viven aquí todo el año. Pero no hay que olvidar que Ibiza tiene límites. Los tiene su territorio, los tienen sus recursos hídricos, los tiene la movilidad y los tiene también sus servicios públicos. Y, sobre todo, los tiene la paciencia de unos ciudadanos que deben poder encontrar una vivienda, desplazarse razonablemente, acceder a los servicios que necesitan y disfrutar de su propia isla sin sentir que durante varios meses al año viven en un escenario diseñado exclusivamente para el turista. Esto no significa demonizar al turismo sino todo lo contrario, pues significa saber gestionar la principal actividad económica que es el turismo para conseguir que siga siéndolo a largo plazo.
El futuro
Ibiza debe huir de discursos simplistas que demonicen el turismo y de la ‘guerra’ entre turista y residente. El reto es mucho más complejo: cómo conseguir que cada visitante aporte más valor sin que la isla tenga que soportar necesariamente una presión cada vez mayor Tal y como ha señalado el presidente Vicent Marí, «la calidad ha de prevalecer sobre la cantidad». Ese principio debería orientar el futuro turístico de Ibiza. No porque el número de visitantes sea irrelevante sino porque la prosperidad de la isla no puede depender de crecer indefinidamente en volumen.