El turismo británico ha recuperado el nivel previo a la pandemia y lo ha superado. Es una buena noticia para el principal sector económico de las Islas Baleares, especialmente para Ibiza pues es su principal mercado extranjero emisor de turistas. El mercado británico ha demostrado una fortaleza que puede ayudar a compensar la evolución menos favorable del turismo alemán, pero conviene tener cuidado y no volver a hablar de crecimiento sin límites. El mercado británico ya había alcanzado prácticamente los niveles prepandemia y ahora da un paso más. La pregunta por tanto, no es cuánto puede crecer todavía sino cuánto crecimiento adicional pueden soportar las Islas.
Control
Baleares afronta una situación muy distinta a la de hace una década. La recuperación turística se ha producido sobre un territorio que ya recibe cifras extraordinariamente elevadas de visitantes, 19 millones el año pasado, con problemas de vivienda, movilidad, presión sobre los recursos naturales y saturación. Por eso, el debate no puede reducirse a celebrar que un mercado emisor vuelva a crecer. El incremento del turismo británico puede ser positivo, pero deja de serlo si contribuye a agravar la congestión de destinos que ya han alcanzado sus límites. Hay zonas que pueden necesitar actividad económica y otras en las que el objetivo es justamente el contrario: contener las llegadas, limitar nuevas plazas y preservar la calidad de vida de residentes y visitantes.
Prudencia
El éxito turístico de Baleares ha llegado a un punto en el que la prudencia debe ser un hecho. Que el Reino Unido vuelva a superar los registros de 2019, después de años de recuperación irregular, demuestra la enorme capacidad de atracción de las Islas Baleares. Precisamente por eso resulta necesario gestionar esos flujos. La prioridad debe ser consolidar una actividad turística rentable, sostenible y compatible con la vida de quienes residen aquí y no medirse únicamente por el número de personas que llegan a las Islas.