El último informe PISA debería hacer saltar todas las alarmas. España obtiene en 2025 sus peores resultados históricos en Lectura, Matemáticas y Ciencias. Y Balears, lejos de ser una excepción, queda todavía por debajo de la ya preocupante media nacional en las tres materias. Los números son difíciles de maquillar: 451 puntos en Lectura, 457 en Matemáticas y 477 en Ciencias para el conjunto de España. Respecto a 2022 se pierden 23 puntos en comprensión lectora, 16 en Matemáticas y 8 en Ciencias. En las Islas, las puntuaciones son aún inferiores: 441, 449 y 471, respectivamente. No estamos ante un simple problema de notas. Un tercio de los estudiantes españoles no alcanza el nivel mínimo de competencia en Lectura y Matemáticas. Es decir, demasiados jóvenes terminan la enseñanza obligatoria sin las herramientas básicas para comprender un texto o resolver problemas.
Fracaso político
La tentación política será buscar culpables inmediatos: la LOMLOE, el Gobierno central, las comunidades autónomas, los profesores, las familias o las pantallas. Pero PISA exige algo mucho más incómodo: reconocer que llevamos demasiado tiempo cambiando leyes educativas sin conseguir mejorar lo fundamental. Balears tiene, además, sus propios deberes. El fracaso no puede normalizarse bajo la excusa de la insularidad, la diversidad social o las dificultades del sistema. Si nuestros alumnos están por debajo de la media española en las tres competencias esenciales, hay que preguntarse qué se está haciendo mal y, sobre todo, qué se va a cambiar.
Recursos
La educación no admite parches ni guerras partidistas. Tampoco puede convertirse en un laboratorio permanente de reformas. Hace falta recuperar exigencia, comprensión lectora, matemáticas, cultura del esfuerzo y autoridad en las aulas, pero también proporcionar a profesores y centros los recursos necesarios.