La demanda de vivienda digna a precio asequible ha escalado a las primeras posiciones de las preocupaciones sociales y hoy constituye un clamor en toda España. En comunidades turísticas como Baleares esta reclamación se acentúa más por el modelo económico que incluye el alquiler turístico, una actividad a la que no son ajenos muchos residentes en las Islas, pero que acaba repercutiendo al configurarse como uno de los factores de este problema. Baleares es ajena al conocido como ‘caso Maricarmen’, un nuevo 15-M que ha estallado en Madrid y que se ha propagado por todas las regiones españolas. Toda la atención y las miradas se dirigen a la reunión que este martes celebra el Consejo de Ministros, al seguir en el aire el acuerdo entre los dos socios del Gobierno Sánchez -PSOE y Sumar- sobre el nuevo decreto de vivienda que esperan aprobar con varias medidas, cuyo detonantes ha sido el desahucio de Mari Carmen y una movilización social con acampada en la Puerta del Sol de Madrid. Persisten las discrepancias sobre si incluir todas las reivindicaciones del Sindicato de Inquilinas, cómo regular el alquiler por habitaciones, los contratos indefinidos así como la prórroga automática de los contratos de alquiler que venzan en 2026 y 2027.
Sentido común.
Más allá de la polarización que suscita la petición de vivienda y las discrepancias entre partidos políticos, agentes sociales, colegios profesionales, patronales y sindicatos, los ciudadanos exigen agilidad, sentido común y eficacia. Las competencias en Vivienda están distribuidas entre Gobierno central, comunidades autonómicas y también los ayuntamientos, que deben tramitar con más rapidez las licencias.
Estallido social.
La vivienda se ha convertido en problema de grandes dimensiones que está provocando un estallido social, pues está entre las principales preocupaciones de buena parte de ciudadanos de este país. Tras ocho años de inacción por parte del Gobierno central, que recordemos que tiene un ministerio dedicado a la vivienda del que poco o nada se conoce qué ha hecho hasta ahora para solucionar este grave problema social, es momento de exigir con contundencia que se tomen medidas reales para fomentar que haya más vivienda a precios asequibles.