El agua marca el presente y el futuro de las Illes Balears. En un territorio insular como el nuestro, cada mejora en las reservas hídricas es siempre una buena noticia. Las lluvias de los últimos meses han permitido recuperar parte de los niveles de nuestros acuíferos y aliviar la situación que vivimos en periodos recientes de sequía.
Pero si algo hemos aprendido en nuestras islas es que la gestión del agua no puede depender únicamente de la lluvia. Los ciclos húmedos y secos forman parte de nuestro clima mediterráneo y, precisamente por eso, la responsabilidad de las administraciones es anticiparse y planificar.
El Día Mundial del Agua es una oportunidad para recordar esa idea fundamental: cuando hablamos de agua no hablamos solo del presente, sino del futuro. Gestionarla bien significa tomar decisiones hoy que permitan garantizar este recurso dentro de diez, veinte o treinta años.
Durante demasiado tiempo faltó esa mirada a medio y largo plazo en la planificación hídrica de nuestras islas. Infraestructuras necesarias se fueron retrasando y decisiones estratégicas quedaron pendientes. Por eso, desde el inicio de esta legislatura nos marcamos un objetivo claro: recuperar la planificación y situar el ciclo del agua entre las grandes prioridades del Govern.
El presupuesto de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua se trata de un esfuerzo sin precedentes que nos permite actuar en todos los ámbitos desde el abastecimiento hasta el saneamiento, la depuración o la reutilización.
Uno de los pasos más relevantes en esta estrategia es la redacción de los proyectos para tres nuevas desaladoras en Mallorca, Menorca y Eivissa. Estas instalaciones permitirán reforzar el suministro en zonas especialmente sensibles y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre los acuíferos, favoreciendo su recuperación.
La desalación, junto con la mejora de las redes de abastecimiento, la modernización de los sistemas de depuración y el impulso a la reutilización de aguas regeneradas forma parte de una visión integral del agua que busca diversificar los recursos y mejorar la eficiencia del sistema.
En esta misma línea, el Govern destina más de 57 millones de euros a apoyar a los ayuntamientos en la mejora de sus redes de abastecimiento y saneamiento. Son actuaciones menos visibles, pero absolutamente esenciales para reducir pérdidas y garantizar que cada gota de agua se aproveche de la mejor manera posible.
La gestión del agua exige constancia. Los momentos en que las reservas mejoran no deben servir para bajar la guardia, sino para seguir avanzando con planificación y responsabilidad.
El Día Mundial del Agua nos recuerda que este recurso es un patrimonio común que debemos proteger entre todos. Desde las administraciones, con inversiones y planificación. Y desde la sociedad, con un uso responsable y eficiente.
En las Illes Balears estamos dando pasos firmes para reforzar nuestra seguridad hídrica. Porque garantizar el agua no es solo una necesidad del presente, sino una responsabilidad con el futuro.