El Parador de Ibiza prometía ser la infraestructura que resolviera muchos de los problemas históricos que arrastra Dalt Vila. Gracias a un ascensor abierto a todos los ciudadanos, garantizaría la accesibilidad en un entorno patrimonial con evidentes dificultades para personas mayores, con discapacidad o con movilidad reducida. Sin embargo, han bastado unas pocas semanas tras su inauguración a bombo y platillo para que los vecinos de Vila comprueben que la hotelera pública estatal se comporta como un club exclusivo de gente adinerada, como vulgares okupas, adueñándose de ese ascensor que hemos pagado entre todos para que lo usen quienes quieran los irresponsables del Parador, prioritariamente sus huéspedes y sus trabajadores, si ambas cosas no son la misma dado que allí viven muchos de ellos. Así, debemos denunciar la privatización por parte del Gobierno del PSOE, que es quien manda en Paradores, de un elemento público que funciona en la práctica como un servicio privado. Lo que debía ser una infraestructura al servicio de la ciudad se ha transformado en un privilegio reservado a una minoría. Esperamos con impaciencia la rueda de prensa desde es Soto de la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau, junto a la presidenta de Paradores de España, Raquel Sánchez Jiménez, para devolver el ascensor usurpado a sus legítimos propietarios, los ciudadanos de Ibiza. La empresa pública que hace bandera de la accesibilidad sólo ha tardado unas semanas en dejar claro que se refería a la de su clientela y que la ciudadanía en general le importa tres cominos. Si alguien quiere subir hasta la Catedral, que vaya como ha ido siempre. Que no molesten, que están muy ocupados sirviendo el desayuno a los huéspedes hasta las once. Sugiero que se contrate un ascensorista, profesión en desuso que bien podrían recuperar para solucionar el problema. Total, pagan los ciudadanos.
Paradores roba un ascensor en Ibiza
Joan Miquel Perpinyà | Ibiza |