Hace ahora tres años, cuando se conocieron los resultados de las últimas elecciones municipales, en las que hay que recordar que el PP arrollo obteniendo mayorías absolutas en cuatro de los cinco municipios de la isla, quedando a un solo concejal de dicha mayoría en el quinto, rápidamente se asumió que dichas mayorías deberían permitir ejecutar las políticas municipales previstas y programadas por la derecha, sin mayor dificultad.
Una de esas mayorías, sorprendió especialmente por lo abultada de la misma, en concreto me refiero a la de Vila donde la derecha del PP obtuvo nada más y nada menos que 15 concejales. Con semejante resultado se suponía que no debía tener ningún obstáculo para ejecutar todos y cada uno de los proyectos que pudiera tener previstos para el municipio de la capital isleña. Pues bien, transcurridos ya tres años de los cuatro del actual mandato municipal, se puede constatar que la citada mayoría absoluta no ha resultado para nada decisiva y con ello, deja en evidencia la escasa capacidad resolutiva del PP en la resolución de los graves problemas que tiene el municipio.
Lo cierto es que hay dos grandes y graves problemas que dificultan la vida cotidiana de los residentes en Vila y de quienes por placer o por necesidad visitan el municipio. Sin duda esos dos graves problemas son el acceso a la vivienda y el aparcamiento de vehículos o la movilidad en general. En el tema de la vivienda, cabe decir que su resolución por parte del gobierno municipal resulta algo más complicada, básicamente por no tener las competencias sobre la materia, que están en manos del Govern Balear, si bien se podría estar haciendo muchísimo más de lo que se hace. En cuanto al aparcamiento o la movilidad, la cosa cambia sustancialmente y en este caso, son muchas las cuestiones que el Ayuntamiento puede, o más bien debe, decidir y ejecutar.
La gestión de este problema sí está en manos del equipo de gobierno municipal de la derecha y, hay que resaltar que transcurridas tres cuartas partes del actual mandato, es decir tres años, el problema no se ha solucionado y claramente ha empeorado. El problema es que no se tiene una visión global del problema y no se conoce un proyecto de movilidad municipal de futuro que resulte mínimamente razonable. Hay dos cuestiones importantes que lastran la gestión municipal en esta materia, son el aparcamiento y el transporte público urbano. En ambos casos, estamos ante tres años perdidos en los que no se ha avanzado en nada de lo que sería deseable y que vaya en la línea de su resolución. Sobre el transporte público, cuya responsabilidad comparte con el Consell Insular, seguiremos hablando en otros artículos y aquí, vale la pena centrarnos en el aparcamiento.
En esta materia y a un año de las próximas elecciones, nada ha mejorado y la situación ha ido empeorando día a día. Lo poco que se ha hecho es claramente insuficiente y para comprobarlo basta intentar aparcar en cualquier zona del casco urbano a cualquier hora del día o de la noche. Entre 20 y 30 minutos es el tiempo medio que invierte cualquier persona que intente aparcar y, hasta ahora, las únicas gestiones conocidas encaminadas a tratar de mejorar la situación, han sido un proyecto de supuesta mejora de los aparcamientos disuasorios gratuitos, claramente insuficiente, al que hay que añadir la presentación de un macroproyecto de aparcamiento subterráneo y en altura, a construir en las inmediaciones del colegio Sa Real. Ambas propuestas dejan clara la incapacidad de gestión en este tema, en el primer caso por ser una propuesta que llega demasiado tarde y en el segundo, por ser una propuesta absurda, descabellada y que tan solo serviría para empeorar la calidad de vida de los residentes en el municipio y en concreto a los de la zona directamente afectada.
La falta de un proyecto claro de movilidad urbana, queda patente cuando desde el Ayuntamiento y, ante las protestas vecinales oponiéndose al proyecto en cuestión, lo único que se ha transmitido es que las consideraciones expuestas por los vecinos se tendrán en cuenta a la hora de seguir adelante con el proyecto. Resulta delirante la ausencia de ideas para aportar alguna alternativa viable al absurdo proyecto presentado. La efectividad del mismo sería nula en cuanto a la resolución de la problemática de aparcamiento en el casco urbano, pero más preocupante resulta todavía que por una mera cuestión de ideario político se haya descartado una alternativa mucho más razonable y práctica, evidentemente me refiero a la ejecución de una sola planta subterránea de aparcamiento a lo largo del actual primer cinturón de ronda o E10.
Esta propuesta tiene mucha más lógica, desde el punto de vista urbanístico y de movilidad urbana, que la idea de machacar durante un mínimo de dos años a todo un vecindario al que se empeoraría su calidad de vida con el absurdo proyecto previsto en el bulevar Abel Matutes. El cinturón de ronda ha de ser modificado sí o sí y, no se afectarían terrenos municipales de zonas verdes, infantiles o de equipamientos culturales. Está claro que una mayoría absoluta no supone capacidad de gestión.