El ente que gestiona los aeropuertos españoles, Aena, es una de las instituciones que genera más rechazo en Baleares. Su comportamiento, profundamente depredador, evidencia una mezcla de arrogancia, avaricia y desprecio por el territorio en el lleva a cabo su actividad. Cada vez tiene menos amigos, si es que alguna vez tuvo alguno. El ejemplo más evidente es el proyecto de ampliación del aeropuerto de Ibiza. La iniciativa ha provocado una oposición total en las Pitiusas. Ayuntamientos, Consell d’Eivissa, Consell de Formentera, partidos políticos, entidades sociales y buena parte de la ciudadanía han expresado su rechazo a una actuación que supondría consolidar e incluso incrementar una presión turística que la isla ya no puede soportar. Pero Aena sigue adelante como si nada. Siempre hace exactamente lo contrario de lo que le piden quienes viven en el territorio afectado. Nunca dan la cara, nunca ofrecen explicaciones y dan la callada por respuesta. No hace falta irse a buscar a tecno oligarcas extranjeros. Con Maurici Lucena tenemos el nuestro, aunque sea del PSC. La misma lógica preside la estrategia comercial de Aena. Los aeropuertos de Baleares se han convertido en gigantescos soportes comerciales donde todo vale si genera ingresos. En Ibiza, la saturación de anuncios resulta especialmente desagradable. Pantallas, paneles, lonas y mensajes promocionales invaden espacios que deberían estar destinados al tránsito de pasajeros y a la imagen institucional de la isla. La sensación es la de un centro comercial descontrolado más que la de una infraestructura pública. Lo ocurrido en Palma con la polémica lona dirigida al mercado alemán fue todavía más escandaloso. Mientras instituciones y responsables políticos denunciaban el mensaje por banalizar el turismo de excesos, Aena no sólo evitó actuar, sino que se desentendió del asunto. Ya ni disimulan.
Opinión
Aena tiene menos escrúpulos que Sánchez
Joan Miquel Perpinyà | Ibiza |