Siempre he pensado, y lo sigo manteniendo, que Ibiza es el destino vacacional perfecto para todo tipo de turistas, ya seas soltera y quieras viajar sola (o solo), vengas con tu familia y niños, con tu grupo de amigos, tengas 70 u 80 años o bien para disfrutar en pareja. En el mismo sitio y a relativamente poca distancia entre puntos puedes disfrutar de noches de fiesta sin fin, de jornadas de playa interminables, de increíbles puestas de sol y amaneceres, de rutas por la naturaleza, de salidas en bici, así como comerte un buen bullit de peix o paella un domingo o, si lo prefieres, degustar un menú estrella Michelin, una buena pizza o burguers ‘de autor’ en cualquier sitio y hora e incluso aislarte en una casa de campo cinco días para leer, meditar o, simplemente, no hacer nada. Ibiza es maravillosa por eso, porque hay de todo y para todos.
Por eso, considero que quienes somos de Ibiza somos realmente muy afortunados porque podemos disfrutar del sinfín de caras de la isla durante todo el año o, quien lo prefiera y pueda, huir de ella en verano y gozársela en primavera, otoño e invierno. Me encantaría ponerme en la piel de una turista y descubrir Ibiza por primera vez, a buen seguro alucinaría y repetiría vacaciones o escapadas de fin de semana. Pero también reconozco que el equilibrio entre el turismo que nos visita y el día a día del residente es difícil, sobre todo cuando ves que las posibilidades de acceder a la vivienda son cada vez más complicadas, que los precios no paran de subir y son iguales para turistas que para residentes, que las carreteras están llenas, que no hay aparcamiento ni pagando zona azul, que vayas a una playa y esté llena, que conducir puede ser considerado un deporte de riesgo en según qué carretera y según con quién te cruces...la lista de efectos negativos que provoca el turismo es interminable, pero no por ello debemos dejarnos llevar por el discurso fácil de tourist go home y menos ejercer la violencia contra negocios como proclaman algunos grupos. Hay que saber convivir, respetarse mutuamente y, siempre que se pueda, disfrutar de la Ibiza que a cada uno le guste.