Las instituciones se sostienen sobre normas, procedimientos y estructuras, a veces excesivamente burocráticas. Pero, de vez en cuando, aparece una persona capaz de darles un rostro humano. Eso es precisamente lo que ha hecho Manuel Hernández al frente de la Comisaría de la Policía Nacional en Ibiza. Su jubilación pone fin a una brillante trayectoria de 46 años de servicio y cierra una etapa marcada por la cercanía y la profesionalidad. Durante sus más de ocho años como comisario, Hernández ha sabido ejercer el mando sin perder nunca la sencillez que todo servidor público debería cultivar. Políticos, periodistas, empresarios, jueces, abogados o ciudadanos anónimos coinciden en describir a un hombre dispuesto al diálogo. Hernández ha comprendido Ibiza en toda su complejidad. Ha conocido como pocos la realidad geográfica de una isla pequeña en extensión, pero enorme en desafíos; una economía profundamente vinculada al turismo; una sociedad diversa y cosmopolita; y una delincuencia cambiante, condicionada por la estacionalidad, la presión turística, el narcotráfico, la inmigración irregular y las nuevas formas de criminalidad. Nunca ha caído en simplificaciones. Al contrario, ha defendido el rigor frente a los prejuicios, recordando que no existen datos que permitan identificar automáticamente inmigración y delincuencia, una reflexión que retrata tanto su solvencia profesional como su sensibilidad social. Tampoco ha buscado protagonismo. Incluso en su despedida ha preferido hablar del trabajo colectivo y del «deber cumplido», reivindicando el valor del servicio público y de una policía cercana a los ciudadanos. Ibiza pierde a un excelente comisario que puede contemplar su trayectoria con orgullo. Lo llamamos «la satisfacción del deber cumplido». Enhorabuena, Manolo. Disfruta de una jubilación tan merecida como bien ganada. Per molts d’anys i bons!
Opinión
Manuel Hernández, un policía que entendió Ibiza
Joan Miquel Perpinyà | Ibiza |