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Borrones y tachaduras

Crónica del festival egipcio y maniqueo en sa Pedrera

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Las sacerdotisas vaticinaron que la ceremonia de adoración al dios Horus que Tutankamón Bronson Van Wyck solicitó celebrar en la cantera de Can Coix, sería mucho peor que las siete plagas y que se cernerían sobre el Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany toda clase de males. Ruido, caos circulatorio y alta probabilidad de incendio. Pero los terribles augurios no se cumplieron, afortunadamente.

El sarao organizado por la firma internacional especializada en celebraciones de lujo para unos 350 invitados —el lugar tiene capacidad para 3.000 personas— se saldó sin incidentes y con cero denuncias vecinales. El ayuntamiento portmanyí autorizó aquella pequeña incursión del Antiguo Egipto como actividad no permanente inocua y cobró por ello, no los 199 euros que se dicen, sino 362 euros, la tasa legal prevista.

Entonces se desbordó el Nilo al conocerse que la escenografía incluía un lago artificial. Se habló inicialmente de 17 toneladas. Otra mentira. Fueron 60. Cuatro o cinco camiones cuba. Los organizadores aseguran que una vez terminada la fiesta, el agua fue retirada y enviada al circuito de aguas grises para su reutilización.

Excusas vanas porque para entonces ya había despertado Anubis. Elena Nefertiti López declaró que aquello había sido un «desastre» y Pilar Cleopatra Costa habló de «insulto a la ciudadanía». El PSOE anunció denuncias ante Recursos Hídricos, Medio Ambiente, Industria y Costas. Faltó presentar otra ante Ra, dios del Sol, por si evaporó indebidamente algún litro, y encomendar a Sobek, dios de las aguas y los cocodrilos, una auditoría independiente del lago decorativo.

El alcalde faraón Marcos Ramsés Serra asegura que el Ayuntamiento desconocía la existencia del ornamento acuático porque no figuraba en la documentación que le fue presentada. Por esa deliberada ocultación ha ordenado a los escribas municipales examinar los papiros del expediente, decretos y ordenanzas para comprobar si existe alguna infracción por la que castigar a los causantes del innecesario y molesto revuelo.

Parece que el pecado original no consiste tanto en haber utilizado agua como en no haber avisado al Ayuntamiento. Pero ¿es delito malgastar agua? Lamentablemente, no. Debería serlo, no cabe duda, pero la ley no lo dice y las recomendaciones no son ley. Así lo reconoce incluso Alianza por el Agua: es legal aunque injustificable desde el punto de vista ético y de la sostenibilidad. Lo suscribo.

Pero además hay que demostrar el despilfarro hídrico. Es preciso acreditar que esos miles de litros terminaron perdidos en el desierto de Nubia y no reutilizados, como sostiene la empresa organizadora. ¿Y si al final, se utilizó agua de mar? Menudo chasco piramidal nos íbamos a llevar todos.

Que se investigue, naturalmente. Hasta la última gota. Si hubo infracción, que intervenga Anubis, el dios de la muerte determine las responsabilidades en su balanza y aplique la sanción correspondiente. Pero en este espectáculo faraónico apenas se han destacado los 40.000 euros que recibirá Cáritas Diocesana de Sant Antoni, aproximadamente la mitad de su presupuesto anual.

Aquel faraónico evento, que no causó la menor molestia a los vecinos ni registró incidente alguno, más allá de la envidia natural de quienes no fueron invitados, permitirá a Cáritas ampliar su labor altruista y benefactora para con los más vulnerables de Sant Antoni: reparto de alimentos, comedor social, atención a personas sin hogar, entrega de ropa de segunda mano, vales de alimentación, medicamentos y vestimenta, entre otras necesidades básicas, y acompañamiento social.

Nada de eso conmueve a la legión de opositores que pugnan por acabar con el tirano alcalde faraón portmanyí Marcos Ramsés Serra, a quien se quiere deponer a toda costa. Si hubiese denegado el evento y Cáritas hubiera perdido esos apetitosos 40.000 euros, las mismas sacerdotisas de Isis que ahora exigen la cabeza del faraón habrían atravesado el desierto denunciado su insensibilidad con los más necesitados.

Así que ¡adelante! Investiguen el Nilo de sa Pedrera. Que los escribas calculen metros cúbicos, inspeccionen camiones cuba y descifren todos los jeroglíficos administrativos. Y, si alguien incumplió la ley, que sea severamente castigado. Pero que las pesquisas que reclama el PSOE no se queden en la superficie. Vaticino que muchos quedarán momificados cuando se sepa todo y la verdad salga a la luz para su preservación.

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2 comentarios

user Pep De Vila | Hace una hora

Ja el poc que ens queda es expressar la nostra opinió i més quan polítics i periodistes han sortit dels mínims patrons de la ètica i la decència. Sr. Perpinyà, vostè és un indecent. Escriu d'algo que no té ni idea, es limita a defensar al personatge del PP de turno i com no, a atacar a les persones del PSOE, que millor o pitjor fan le seua feina d'oposició. Es una llàstima que es publiquin aquests articles ridiculs i, que es publiquin ja no por aclarir la veritat, sinó simplement per seguir prenen el pèl a la ciutadania. Llàstima de mitjans de comunicació, llàstima de país.

user Pedro R. | Hace 2 horas

La fachosfera ha puesto a trabajar a sus grandes sacerdotes para honrar y hacer brillar al Faraón Marcos Ramsés. Con su baile viperino pretende hechizar a la ciudadania con los reflejos tornasolados del agua "derramada" por el Nilo (que cuando se ha retirado ha dejado una capa de buenismo y billetes que cubren las miserias de las cloacas del templo de Ramsés Serra y su séquito). Hay que escuchar su dictado premonitorio del más allà para evitar las siete plagas que se pueden esparcir sobre las tierras egipciosas de Sant Anthoni.

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