En junio del próximo año 2027 se cumplirán 50 años desde la celebración de las primeras elecciones democráticas en nuestro país, después de más de cuarenta años de dictadura del régimen franquista. Ahora, a poco más de un mes para la nueva jornada electoral del 29 de noviembre, el escenario político y social que tenemos es cada vez más turbio. Todo se deteriora y se ensucia a marchas forzadas; el respeto y la educación entre los rivales políticos se han perdido, el insulto fácil y sin argumentos esta a la orden del día, la mentira y el bulo campan a sus anchas y la capacidad de diálogo y consenso está desaparecida.
De cara a esas próximas elecciones generales, el ambiente está muy crispado a todos los niveles y las rivalidades políticas están tomando un cariz que como mínimo resulta peligroso. La sensación que se transmite es que esos rivales hasta ahora, han pasado ya a ser directamente enemigos. Ahora parece que ya no se busca vencer ideológicamente a quien no tiene tus mismas ideas en un marco democrático, la tendencia actual es que hay que eliminar y no solo vencer a ese rival.
La capacidad de argumentar y debatir con respeto está en franco retroceso. Priman intereses particulares o de partido y sistemáticamente se pisotea el interés general. Esa falta de cordura y respeto a nivel político, traslada un mensaje negativo y nefasto a la sociedad en general y la crispación se va instalando a marchas forzadas en nuestro día a día. El peligro de involución es cada vez más real y la crispación en la calle es cada vez más evidente. Los graves problemas a los que tenemos que hacer frente como sociedad son cada vez más evidentes y la incapacidad para hacerles frente también.
Claramente, el camino por el que estamos transitando empieza a no estar exento de graves peligros que están poniendo en riesgo el modelo de sociedad que todos nos otorgamos a partir de aquellas elecciones de 1977. Las dificultades actuales en el mundo de la política, pasan por algo más que por simples diferencias de criterio a la hora de afrontar nuestro día a día. Hace unos días y en el actual ambiente de agresión verbal en el que parece que todo vale, el que sigue siendo gurú del PP y ex presidente de nuestro país, el Sr. Aznar, se atrevió a decir sin el menor rubor, que Sánchez y el PSOE quieren acabar con la monarquía y el actual sistema constitucional.
Es alarmante la ceguera política de personajes como este, acostumbrados a mentir y difamar sin pruebas desde hace mucho tiempo, no hay que olvidar sus teorías sobre la autoría de Eta de los peores atentados del terrorismo islámico en nuestro país. Pues este mismo personaje, es quien acusa al rival político de poner en riesgo nuestro sistema democrático. Sin embargo, no detecta peligro alguno en que su partido se haya lanzado en brazos de la extrema derecha. Vox es un partido que avala, defiende y sueña con volver a los tiempos oscuros de la dictadura, es Vox quien propone abiertamente acabar con el actual sistema constitucional y eliminar las comunidades autónomas y volver a centralizar la gestión política en nuestro país. Pero esa verdad, esa afirmación que es real y no un bulo o un invento de nadie, esa circunstancia no preocupa a Aznar ni al PP actual, solo les preocupa poder volver a gobernar a cualquier precio.
Esa involución del PP abandonando su ideología de centro derecha o moderada, lanzándose abiertamente a los brazos de la extrema derecha de Vox, pone en peligro mucho más que aquello que es capaz de vislumbrar la derecha en España. Pero esa forma de pensar del PP, creo que no sorprende a nadie, ya que Vox no es más que una escisión de parte de su propio partido; sin embargo sí resulta preocupante no solo el auge que esa tendencia extrema y radical de derechas está adquiriendo en nuestro país, al igual que lo está haciendo en el resto de Europa y América. Dentro de este auge, es significativa la circunstancia de que cada vez esa tendencia de extrema derecha tiene más y más apoyo entre la juventud; basta ver las últimas imágenes de manifestaciones y algaradas de esa tendencia, para observar la cantidad de jóvenes o incluso adolescentes enarbolando banderas y símbolos fachas de todo tipo.
Y todo ello no es más que el resultado de décadas de pasividad y permisividad de todo tipo de actitudes fascistoides, por parte de quienes nos han es