Estos días se está recordando el acuerdo de todos los partidos con representación parlamentaria para aprobar por unanimidad, en abril de 1986, la Llei de Normalització Lingüística. Un acuerdo de ese tipo sería hoy imposible. Nadie cuestionó entonces ni la necesidad de esa ley ni tampoco que el catalán fuera la lengua propia de Balears. Salvo Vox, que busca su derogación (ya no ve suficiente su reforma) el resto de partidos consideran que debe quedar tal como se aprobó en el pleno del 29 de abril de 1986.
El alquiler asfixia a los autónomos
El diagnóstico de UPTA es claro: en Baleares, el alquiler ha dejado de ser un coste para convertirse en un riesgo estructural para el pequeño negocio. Si un local y la vivienda absorben hasta la mitad del gasto de un autónomo, el margen desaparece y el negocio se vuelve frágil por definición. La presión turística y la concentración de la propiedad tensionan el mercado hacia la rentabilidad inmediata, expulsando la actividad productiva. La pregunta ya no es cuánto subirá el alquiler sino cuántos negocios pueden sobrevivir.