Un taxista de Palma ha viajado a Ibiza con su vehículo para, presuntamente, pasar el día con unos amigos. El taxi se quedó aparcado en la parada de Bartomeu Roselló, donde fue interceptado por la Policía Local y los servicios de Inspección del Consell primero por ser un taxi de Palma en Ibiza y segundo por estar captando clientes. El taxi de Palma dice que se identificó como profesional el gremio y que viajaba con amigos a pasar el día, algo que no le libró de la correspondiente multa. Es completamente lícito y normal que el Consell y la Policía de Vila le hayan multado aunque sea un taxi legal de Palma, pues no debía estar aparcado en la parada ni, presuntamente, captar clientes. De hecho, la excusa de ‘estos que viajan conmigo son mis amigos’ es lo que siempre dicen los piratas cuando son pillados.
La conflictividad y la polémica siempre rodea a las adjudicaciones de la APB
Pocas administraciones se encuentran con una conflictividad tan elevada en sus adjudicaciones como la Autoritat Portuària. Raro es el concurso o concesión que no termina en una maraña de recursos. Pasó con el Náutico de Ibiza, la marina de Formentera y ahora ocurre con la concesión de los amarres para embarcaciones de alquiler de Palma. Se trata de un fenómeno endémico azuzado por las cuantías de los concursos y la complejidad de la normativa específica del sector que desemboca, de cuando en cuando en espectaculares macrocausas.