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Una normativa a la carta

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El sábado por la noche, concretamente a las 22.15 horas, la Policía Local de Sant Josep precintó el equipo de música del Racó Verd después de que un vecino se quejara por las molestias que le ocasionaban los ruidos. Una actuación muy diligente, teniendo en cuenta que el concierto de flamenco empezó a las 21.40 horas. Al parecer, el equipo de música fue precintado no por la ordenanza reguladora de ruidos, sino porque los agentes comprobaron que el limitador «no estaba bien calibrado» y el equipo de sonido «no estaba actualizado», según informó el Ayuntamiento. Sea como fuere, para los dueños del local la broma asciende a una sanción de entre 3.000 y 12.000 euros, gracias a las restricciones del Consistorio josepí, cuyas actuaciones en materia de ruidos son dignas de una comedia de los hermanos Marx. Y es que cualquiera se puede imaginar que las molestias que hayan podido causar a los vecinos conciertos como los del Racó Verd son mínimas, mientras que el daño que se hace a los locales y a los músicos, como los agrupados en la Associació de Músics d’Eivissa, es gigantesco. Es evidente que Sant Josep tiene un problema con los ruidos y la música ensordecedora, lo que genera el lógico malestar de los vecinos. Pero no es un problema que generen mayoritariamente los grupos que organizan conciertos en Can Jordi, Can Xicu o en el Racó Verd. Por eso será interesante comprobar si Sant Josep actúa con la misma diligencia el mes que viene, cuando tengan lugar los cierres de las discotecas del municipio. Con una pequeña diferencia. 12.000 euros para ellos es calderilla que se costea con un par de botellas premium servidas en la zona VIP. Para los locales pequeños, una condena.

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