El centro de cultura de Can Jeroni, en Sant Josep, acogió la tarde de este jueves la inauguración de la exposición «Bon dia i bon acert. Matances a l’antiga», una muestra dedicada a una de las tradiciones más arraigadas de la cultura rural ibicenca: las matances del cerdo. La exposición se enmarca dentro del programa de actividades de las fiestas patronales de Sant Josep y ha sido organizada por el Grup Folklòric de Sant Josep de sa Talaia, entidad que cada año prepara una muestra dedicada a algún aspecto de la cultura tradicional de la isla.
La propuesta reúne una colección de herramientas, utensilios y materiales antiguos que durante décadas formaron parte imprescindible del ritual de las matances, además de una selección de fotografías antiguas y de imágenes tomadas durante la recreación de unas matances a la antigua que el propio grupo folclórico celebró el pasado mes de diciembre en la finca de Cas Costes. Estas imágenes fueron captadas por Bartolo Tur, ‘Pou’, y por su hija, Mar, y documentan distintos momentos del proceso, desde el sacrificio del animal hasta la elaboración de los productos derivados del cerdo.
Desde el Grup Folklòric de Sant Josep de sa Talaia explican que esta celebración anual de una matanza se realiza con un objetivo pedagógico y de preservación de la tradición. «Para que los más pequeños, al igual que los mayores, puedan vivir la experiencia de unas ‘matances’», señalan desde la entidad, que desde hace años organiza este tipo de actividades con la intención de mantener viva esta costumbre profundamente vinculada a la vida rural de Ibiza.
Nada más acceder a la sala expositiva, una escultura que representa a un cerdo da la bienvenida a los visitantes y sirve como introducción simbólica al recorrido por una tradición que durante generaciones marcó el calendario doméstico de muchas familias ibicencas. A partir de ahí, la muestra presenta diferentes apartados que explican las distintas fases de las matances y los objetos utilizados en cada una de ellas.
La exposición pone especial énfasis en los materiales que antaño se utilizaban durante las matances y que con el paso del tiempo han sido sustituidos por otros más modernos. «Antiguamente no había tinajas o cubos de plástico ni básculas modernas o sartenes de acero como hay hoy en día», explican desde el grupo folclórico mientras describen algunos de los utensilios que hoy resultan casi desconocidos para muchas personas.
‘Ensiameres’ i ‘librells’
Entre estos elementos destacan las ‘ensiameres’; los ‘librells’, grandes recipientes que se empleaban para pastar y para limpiar las tripas; o los cubos de hierro que se usaban durante diferentes fases del proceso. También se expone un tipo de calabaza que se cultivaba específicamente para verter el agua necesaria para limpiar las tripas que posteriormente se utilizan para elaborar la sobrassada.
El recorrido por la exposición permite observar también algunos de los instrumentos utilizados en el sacrificio y preparación del animal, como las ‘cutxilles’ que se empleaban para degollar al cerdo o piezas de ‘pedra tosca’ con la que se ‘espellava’ la piel del animal tras quemarla con ramas. Otro de los objetos expuestos es la ‘fura’, una vara de madera que servía para darle la vuelta a las tripas que posteriormente se utilizarían para elaborar la sobrassada.
Uno de los apartados está dedicado a los elementos que se utilizaban para la limpieza de las tripas, una tarea esencial para la elaboración de los embutidos. Fue precisamente en este espacio donde una de las visitantes, Maria ‘de sa Montanya’, natural de Sant Carles, comentaba algunas de las diferencias que existían entre distintas zonas de la isla a la hora de realizar las matances.
Señalando las pastillas de jabón que forman parte de la exposición, explicaba que en su pueblo se utilizaban otros métodos para limpiar las tripas. «En Sant Carles no usábamos jabón, solo la piel de limón, de ‘taronja de porc’ y sal», recordaba, ilustrando así cómo cada casa o cada zona de la isla desarrollaba pequeñas variaciones en la manera de realizar este trabajo.
Más allá de los utensilios y técnicas, la muestra también refleja el ambiente festivo que tradicionalmente acompañaba a las matances, especialmente cuando el trabajo llegaba a su fin. La misma visitante señalaba con humor el maniquí ‘disfressat’ que forma parte de la escenografía de la exposición y explicaba que «en las ‘matances’, cuando llegaba la noche solían aparecer los ‘disfressats’ por sorpresa, que solían ser vecinos de la zona y a partir de entonces todo eran risas y fiesta. Yo misma he ido ‘disfressada’ a alguna matanza en Sa Cala».
La mesa
Otra de las escenas recreadas en la exposición es la mesa que representa la comida que se celebraba al terminar la jornada de trabajo, cuando familiares y vecinos compartían los platos preparados durante el día. «Está muy bien representado», comentaba Maria ‘de sa Montanya’ al observar esta parte de la muestra. «Entonces no había un plato para cada uno: todos compartíamos una misma ‘ensiamera’», recordaba.
Otro de los aspectos que muestra la exposición es la manera en que se realizaban las tareas relacionadas con el fuego y la cocción de los alimentos. «Antiguamente tampoco había fogones de gas butano», recuerdan desde el Grup Folklòric de Sant Josep de sa Talaia. En su lugar, se utilizaba un ‘fornell’ rodeado de piedras en el que se encendía fuego de leña para cocinar o calentar los recipientes necesarios durante la jornada de trabajo.
Más allá de los cambios en los materiales y utensilios, la técnica empleada para sacrificar y despiezar el cerdo apenas ha variado con el paso del tiempo. Según explican desde el grupo folclórico, la forma de abrir el animal y realizar el despiece se mantiene prácticamente igual que antaño. «Si bien se sigue conservando la manera de abrir el cerdo y despiezarlo, se ha evolucionado mucho a la hora de sacrificar al animal sin que sufra», indican.
‘Fer sa sang’
En este sentido, señalan que actualmente se utiliza una pistola para aturdir al animal antes de emplear la cuchilla con la que se realiza el proceso conocido como «fer sa sang», del que se obtiene la sangre utilizada para elaborar la sobrassada. «Antes se mataba directamente con la cuchilla», apuntan.
En lo que respecta al despiece, desde el Grup Folklòric de Sant Josep de sa Talaia destacan una característica particular del método utilizado tradicionalmente en Ibiza: «Se abre al animal por la espalda». No obstante, también recuerdan que, pese a existir una base común en la técnica, cada casa tenía sus propias variaciones. «Siempre ha tenido distintos matices entre distintas casas; cada ‘matancer’ tenía su propia técnica y sus propias manías», explican.
La inauguración de la muestra congregó a un buen número de asistentes que se acercaron a Can Jeroni para recorrer la exposición y recordar —o descubrir por primera vez— cómo se realizaban antiguamente estas jornadas colectivas de trabajo que durante generaciones formaron parte esencial de la vida rural ibicenca.
A través de las herramientas expuestas, de las recreaciones escenográficas y de las fotografías que documentan las matances celebradas en la finca de Cas Costes el pasado diciembre, la exposición ofrece una mirada detallada a una tradición que combina trabajo, conocimiento transmitido entre generaciones y convivencia comunitaria.