El libro Retro! Memoria de la música moderna en Ibiza y Formentera (1950-2020), de Pep Ribas Hereva, ya se encuentra a la venta desde la pasada semana, a la espera de su presentación oficial. Publicado por Balàfia Postals con la colaboración de Space Beach Club S.A., el volumen se plantea como la crónica más completa realizada hasta ahora sobre la evolución de la música moderna en las Pitiüses.
A lo largo de sus 535 páginas y 138 capítulos, la obra recorre siete décadas de historia musical, desde la llegada de los primeros sonidos modernos a las islas a mediados del siglo XX hasta lo que el propio autor define como «un punto y aparte»: la pandemia de 2020.
«En algún punto debíamos poner el final», explica Ribas. «En algún momento pensé que no acabaría nunca porque queríamos llegar hasta la actualidad, pero la actualidad está evolucionando continuamente y cuando terminaba de entrevistar al último músico o banda ya había salido alguno nuevo». El autor subraya además el «boom» que ha vivido la música en directo en Ibiza tras la pandemia, un fenómeno que confirma la vitalidad de una escena que continúa creciendo.
El proyecto ha requerido más de ocho años de trabajo. Durante ese tiempo, Ribas ha reunido testimonios directos, recuerdos compartidos y una extensa labor de investigación para reconstruir una historia colectiva que hasta ahora apenas había sido documentada de forma sistemática.
La idea inicial del libro surgió de Pepe Pilot, responsable de la Asociación Músico Cultural Retro, que propuso a Ribas realizar un homenaje a las primeras bandas que tocaron en Ibiza.
«La idea original partió de Pepe Pilot, que me propuso hacer un homenaje a las primeras bandas de Ibiza y a las primeras que venían desde fuera a tocar, que fueron tan importantes para la cultura en Ibiza y que se merecían que alguien les hiciera caso de una vez», explica el autor.
Con ese punto de partida, el proyecto buscaba reconocer a «todas aquellas bandas que empezaron a hacernos bailar y pasar buenos ratos». Sin embargo, la iniciativa pronto tomó una dimensión mucho mayor.
Una reunión posterior con Pepe Roselló cambió el enfoque inicial. «Fue quien puso sobre la mesa la idea de que, más allá de hablar de las primeras bandas, hiciéramos el recorrido completo hasta la actualidad», recuerda Ribas.
Para entonces, el trabajo ya estaba en marcha. Hereva había comenzado las primeras entrevistas en diciembre de 2016 con algunos miembros de los primeros grupos ibicencos, como Los Diana o Nuevos Bohemios. Entre los primeros testimonios recogidos figuran músicos como Manolo Díaz, Joan Ferrer ‘Platé’ o Joan Torres ‘Bessó’.
El autor destaca también la colaboración de numerosos músicos que han contribuido con recuerdos y documentación. «Hemos contado con la ayuda de muchos músicos, como Michel Galera, miembro de Los Másters y de los Cheyenes, que vino desde Barcelona a tocar en La Gitana y después en el Zoom Zoom —que era el mismo local del West End de Sant Antoni readaptado a música pop-rock— a finales de los años 60».
Origen
Para entender el nacimiento de la música moderna en Ibiza, Ribas se remonta incluso antes de la aparición de las primeras bandas de pop o rock.
«En Ibiza, las primeras orquestas eran de música religiosa y después militares, de las que salieron los primeros que montaron la Banda Municipal de Vila. Con ellos empezó todo», explica.
No es casual que el primer capítulo del libro esté dedicado precisamente a esta formación. Según el autor, «fue la primera que salió a la calle para hacer bailar a la gente en los años 50».
Ese momento marca simbólicamente el inicio de una transformación cultural que acabaría conectando a la isla con las corrientes musicales internacionales.
De las siete décadas analizadas en Retro!, Ribas identifica los años 60 y 70 como la primera gran edad de oro de las bandas en Ibiza.
«La música empezaba a llegar a la juventud y se popularizó», explica. Aquellos años coincidieron con el auge turístico y con la apertura cultural que empezó a transformar la isla.
Uno de los epicentros de aquella efervescencia fue el West End de Sant Antoni. «A principios de los años 70 el West End estaba lleno de bares a los que venían bandas de todos los lados —ingleses, irlandeses…— a tocar en directo», recuerda Ribas.
La presencia de músicos extranjeros tuvo un efecto decisivo en la formación de las bandas locales. «En aquella época se formaron muchos jóvenes de aquí con la música en directo», añade.
Declive
Tras aquel periodo de intensa actividad musical, la escena de las bandas en directo atravesó una etapa de cierta decadencia.
La razón principal fue el auge de las discotecas. «Con la introducción de las discotecas era más barato pagar a un disc jockey que a las bandas de música», explica el autor.
La aparición de la cultura del DJ transformó profundamente el ocio nocturno de la isla, que acabaría convirtiéndose en un referente mundial de la música electrónica. En ese proceso, muchas actuaciones en directo desaparecieron de los locales.
La situación cambió parcialmente en los años 80, con la llegada de nuevas influencias procedentes de la península.
La llamada Movida madrileña impulsó una nueva ola de grupos y conciertos. «Supuso un nuevo auge en el panorama de la música en directo», señala Ribas.
Esta vez la influencia llegaba principalmente de bandas que cantaban en español. «Antes de esta época era muy difícil encontrar grupos en español», recuerda.
Entre los artistas que pasaron por la isla en esos años se encontraban grupos como Loquillo y los Trogloditas, que actuaron en Ibiza gracias a iniciativas culturales surgidas en aquel momento.
Uno de los proyectos más relevantes fue el San Pepe Rock, impulsado por Miquel Botja, al que se sumaron iniciativas como el Estiu Jove promovido por Joan Verdera. Ambos eventos contribuyeron a revitalizar la escena musical y a acercar nuevos sonidos al público local.
Noventa
La década de los 90 trajo consigo otro momento de gran actividad para las bandas ibicencas.
Uno de los espacios clave fue el local de ensayo situado en los bajos del edificio junto al Mercat Nou de Vila. De aquel lugar surgieron numerosas formaciones que marcaron una época.
Entre ellas se encontraban Falsa Alarma, Bourbon, Arkadya o la Orquesta des Pla de Vila, considerada una de las bandas más emblemáticas del periodo.
«Hubo una explosión de grupos que marcaron una época», explica Ribas.
La Orquesta des Pla de Vila nació, según recuerda el autor, como homenaje a los primeros grupos de los años 60. «Surgió como recuerdo de aquellas primeras bandas en una fiesta homenaje que se celebró en el Casino de Ibiza».
La formación también tuvo un papel destacado en la vida cultural de la ciudad al impulsar la celebración de la fiesta de Año Nuevo en el paseo de Vara de Rey, un evento que comenzó en 1994 y que durante años reunió a miles de personas.
Siglo XXI
Para Pep Ribas, algunas de las mejores bandas surgidas en Ibiza pertenecen ya al siglo XXI.
Entre ellas destaca a Peter Colors, una formación que ha llevado su música fuera de la isla. «Han tocado en locales tan míticos como The Cavern, donde empezaron The Beatles, o en Nueva York», subraya.
Otra de las referencias fundamentales de la escena musical ibicenca es Statuas d Sal. «Alrededor de esta banda y de sus músicos, David Serra, Omar Gisbert o Joan Barbé, han surgido otros proyectos importantísimos como Projecte Mut o Ressonadors», explica.
Para el autor, estas formaciones representan algunos de los momentos más destacados de la música contemporánea de la isla. «Son de lo mejor que se ha hecho en Ibiza, por eso uno de los capítulos más fundamentales del libro giran en torno a David Serra y Joan Barbé».
Ribas también menciona grupos como Rock Garaje, que derivó posteriormente en Quin Delibat con Jordi Cardona, una banda que apostó por cantar en catalán. En esa misma línea sitúa a Pota Lait, liderada por Alfredo Marí, con su característico «rock pagès».
«Fueron unos verdaderos fenómenos», afirma.
Uc
Otro de los capítulos centrales del libro está dedicado al grupo Uc, una formación clave en la recuperación de la música tradicional ibicenca.
Ribas recuerda que uno de sus miembros, Isidor Marí, ya había tenido un papel destacado en la Nova Cançó catalana antes de la creación del grupo junto a Joan ‘Murenu’ y Vitorí Planells.
Esa conexión con el movimiento cultural catalán contribuyó a que Uc alcanzara una gran proyección fuera de la isla. «Debe ser uno de los grupos ibicencos más reconocidos fuera de Ibiza», señala el autor.
La influencia de esta formación tuvo continuidad décadas después con proyectos como Ressonadors, impulsado por Omar Gisbert y Joan Barbé.
Locales
El libro habla también de los espacios donde se desarrolló la vida musical de la isla.
Uno de los primeros fue La Gitana, un local que inicialmente había sido «un bar de los de siempre donde se jugaba a cartas», hasta que llegó Marita Fernández de Liencres, conocida como «la marquesa descalza».
Junto a Alejandro Vallejo Nájera fundó allí un tablao flamenco que más tarde evolucionaría hacia un espacio de música en directo. El impulso definitivo llegó con su hijo, Antonio Fioravanti, que tras pasar por Barcelona introdujo nuevas bandas en el local, entre ellas Los Másters.
Sin embargo, la primera sala de fiestas de la isla fue Ses Voltes, situada en el lugar donde hoy se encuentra el hotel Palmyra, en Sant Antoni. Abrió sus puertas en 1952 bajo la gestión del músico Alfonso Rivero.
Un año antes ya existía el Mar Blau, en el Puig des Molins, que contaba con un fonógrafo de manivela y una pista de baile. En 1954 se convertiría en uno de los espacios emblemáticos de las bandas ibicencas junto a Ses Guitarres de Sant Antoni, inaugurado ese mismo año.
Las Dalias también desempeñó un papel pionero en la música en directo fuera de la ciudad de Ibiza.
Para su inauguración, Toni Colomar impulsó la creación de una orquesta llamada Es Basorons de ball de Vila, que se convirtió en la primera banda surgida fuera de Vila.
Sin embargo, la formación no estuvo lista para el día de apertura del local en 1954 y terminó debutando en Nochevieja.
Durante años, Las Dalias acogió barbacoas con actuaciones musicales. Con el tiempo, aquellas actividades se trasladaron a la Barbacoa Santa Gertrudis, lo que provocó una etapa de declive para el local.
Posteriormente, la apertura del mercadillo contribuyó a revitalizar el espacio, especialmente durante la época de los Estudios Mediterráneo, cuando comenzaron a organizarse conciertos con mayor frecuencia.
Otros espacios que marcaron la historia musical de la isla también aparecen en el libro.
Uno de ellos es el Glory’s, construido en el antiguo hipódromo y posterior canódromo de Can Bufí.
Otro lugar destacado es Can Jordi Blues Station, que según Ribas surgió «en un momento en el que no había dónde tocar música en directo» y logró revitalizar la escena gracias al impulso de Vicent.
Estudios
Los Estudios Mediterráneo ocupan un capítulo fundamental dentro de la historia musical de Ibiza.
«Fue el primer estudio de grabación de la isla. Era un estudio hotel donde venían las mejores bandas a nivel mundial», explica Ribas.
La primera banda que grabó allí fue Judas Priest. Tras registrar su primer disco y marcharse de gira, regresaron para grabar el segundo, pero encontraron el estudio en malas condiciones.
«Se encontraron los estudios hechos polvo y destartalados», recuerda Hereva.
Fueron los propios músicos quienes participaron en su reconstrucción. El baterista Dave Holland, junto a un socio alemán, impulsó la reapertura del estudio bajo la dirección de Mariscal Romero.
En aquella etapa desempeñó un papel clave Dennis Hermann, ingeniero de sonido estadounidense que dirigió el trabajo técnico del estudio.
Por sus instalaciones pasaron artistas como Pau Riba, Ángeles del Infierno, Ñú, Pánzer, Medina Azahara, La Frontera, Rosendo, Mercedes Ferrer, Virginia Wolf, Barricada, Loquillo, New Order o Marc Almond de Soft Cell, entre muchos otros.
Personajes
Además de bandas y locales, Retro! dedica numerosos capítulos a figuras clave del ecosistema musical ibicenco.
Entre ellas aparece Xicu Planells, a quien Ribas describe como «uno de los primeros DJ en los bares del puerto de Ibiza, en Es Paradís o en su propio bar del West End, el Hanoi». También ejerció como crítico musical en la revista Uc en una época en la que prácticamente nadie escribía sobre música en la isla.
Otro personaje destacado es Alfonso Rivero, gestor de Ses Voltes y posteriormente alcalde de Sant Antoni entre 1970 y 1974.
Rivero también era músico y llegó a componer dos boleros titulados Ibiza y Bahía de Portmany. «La letra de uno de ellos estaba escrita por un tal Marcos Arabí, que no era otro que el pseudónimo del mismísimo Marià Villangòmez», explica Ribas.
Aquella canción se convirtió en una de las primeras piezas utilizadas para promocionar turísticamente la isla.
El libro también dedica espacio a promotores como Miquel Botja, impulsor del San Pepe Rock, y a Carlos Fernández y Joan Verdera con el Estiu Jove. En esa misma línea aparecen figuras como Adrián Rodríguez, organizador del festival Sueños de Libertad, o Pino Sagliocco, vinculado al movimiento musical impulsado desde la discoteca Ku, incluyendo eventos como el Ibiza 92 que reunió a Freddie Mercury con Montserrat Caballé.
Otros capítulos se centran en músicos como Rafael Vargas o en la «aventura hippie en Formentera» de Pau Riba, así como en Pepe Roselló, promotor que abrió locales emblemáticos como Play Boy o Space.
Radio
Ribas también dedica espacio a varios periodistas que contribuyeron a difundir la música moderna desde los medios.
Entre ellos se encuentra José Manuel Piña, director musical de Radio Popular de Ibiza, así como Rafael Martínez y su papel en la evolución radiofónica musical de la isla.
Uno de los capítulos completos está dedicado a Nacho Lahuerta, impulsor radiofónico del pop-rock y organizador de conciertos.
El libro recuerda igualmente a Nito Verdera, fundador del Nito’s en Sant Antoni y uno de los promotores del desarrollo del West End en la Villa de Portmany.
Discos
El recorrido histórico concluye con un capítulo dedicado al comercio de discos y a las dificultades que existían durante la dictadura franquista.
En aquella época, explica Ribas, muchos responsables de bares musicales traían discos de Estados Unidos «de contrabando» para evitar la censura del régimen.
El autor recuerda también varias tiendas de discos que durante décadas fueron puntos de encuentro para los aficionados a la música y que hoy han desaparecido en su mayoría.
Entre ellas figuran Delta Discos, Discos Gallery o Kelson, en Sant Antoni.
«Jorge Kelson, además, era el que organizaba las fiestas de Sant Agustí y hasta llegó a montar una discográfica», recuerda.
Con este recorrido, Retro! se convierte en una gran memoria colectiva de la música moderna en Ibiza y Formentera, una historia construida a partir de cientos de voces y recuerdos que permiten reconstruir cómo las islas pasaron de las primeras orquestas de los años 50 a convertirse en uno de los territorios musicales más singulares del Mediterráneo.
La Biblia de la musica en Ibiza