La historiadora y licenciada en Antropología cultural, Lina Sansano, comenzó a estudiar el 'festeig pagès' en los años 80, cuando todavía se encontraba en la universidad cursando sus estudios y tuvo la oportunidad de entrevistar a numerosos mayores de la isla que le relataron sus experiencias sobre esta particular manera de cortejar, ya desaparecida en Ibiza.
Sansano recordó el pasado viernes que en el Museu Etnogràfic de Can Ros, del que es directora, precisamente este año una de las exposiciones temporales está dedicada a esta práctica, por lo que reconoció estar encantada de cerrar las XXV Jornades de Cultura Popular hablando de este tema.
Sin embargo, la historiadora no quiso sólo limitarse al 'festeig' tradicional, sino que habló también de cómo eran los matrimonios en la payesía ibicenca o de las 'festes de comares', aquellas en las que un grupo de mujeres visitaba a una conocida que acababa de ser madre, no sólo para dar la bienvenida al recién nacido, sino también para «solidarizarse con la parturienta».
«Hay que tener en cuenta que antiguamente los partos eran complicados porque había muchas infecciones y dificultades y no eran atendidos por médicos, sino que normalmente los nacimientos eran asistidos por las parteras y había una elevada mortalidad infantil y de las madres. La mujer que acababa de parir estaba 40 días sin salir de la casa cuidándose para poder superar este hecho», explicó Sansano.
Cuando era visitada por sus 'comares', recibía pequeños regalos para contribuir precisamente a esa recuperación, sobre todo, chocolate, una gallina o fideos.
«Sobre las onomásticas, quiero reivindicar y recordar que en Ibiza no se celebraban los cumpleaños, sino el día del santo. Como a los bebés se les ponían los nombres de los abuelos o abuelas, en cada casa había muchos Tonis o Joans, así que toda la familia se reunía esos días para celebrar el santo y se hacía mucha fiesta», señaló.
Durante su interesante charla, Sansano recordó que la dispersión de viviendas en el mundo rural provocó que el 'festeig' en Ibiza fuera tan particular. Además, la mujer tampoco podía salir sola de su casa, imperando una «fuerte autoridad masculina» en la familia.
Los jóvenes solían conocerse al ir a misa «y los chicos ya veían quién le gustaba», explicó.
«Ellos iban a las casas que ellos querían, pero las mujeres estaban obligadas a recibirlos a todos por igual, dando la misma atención y poniendo la misma cara a todos los chicos. Había rituales y fórmulas para repartir el tiempo de cortejo si se recibía a más de un pretendiente», recordó.
Este 'festeig' se podía realizar también al regresar de misa, cuando a ellos se les permitía acompañar a las chicas, siempre repartiéndose el mismo tiempo si eran más de uno.
«Cuando se prometían, lo comunicaban y, como cayera mal la noticia, tenían que 'fugir'. Normalmente, eran cortejos largos y a veces ellas comenzaban de niña, con 12 o 14 años», destacó.
Después, se celebraban las bodas «muy sencillas», en las que incluso había contratos prematrimoniales.
Sansano recordó que este sistema de relaciones era muy parecido en todo el ámbito mediterráneo y, aunque se pueda pensar que el 'festeig' tradicional era algo propio de Ibiza, es posible que en otras sociedades pudiera llevarse a cabo de manera similar.
Vaja, com a l'Alger, Marroc i l' Iran avui dia... tampoc som tant diferents. Menjam sobrasada i hem venut ses finques als alemanys, poca cosa més...