El Hogar Ibiza ha celebrado este viernes un recital con motivo del Día de la Poesía, en un acto protagonizado por socios y socias del centro que ha combinado creación propia, memoria literaria y textos clásicos.
La apertura corrió a cargo de Maria José Cardona, presidenta en funciones del Hogar Ibiza, quien ha enmarcado la convocatoria en la conmemoración del Día de la Poesía, que se celebra cada 21 de marzo, subrayando el valor de este tipo de iniciativas para fomentar la expresión cultural y la convivencia dentro de la entidad.
El recital lo abrió Soledad Martínez con ‘Andaluces de Jaén’, de Miguel Hernández, en una lectura que quiso dedicar a la tierra de su marido. A partir de ahí, el programa alternó voces y estilos, con intervenciones que oscilaron entre la poesía popular, la creación contemporánea y la reinterpretación de textos clásicos.
Ramona Samper aportó una dimensión especialmente evocadora al recuperar varios poemas de un libro de 1936 que perteneció a su abuelo. Las composiciones, dedicadas a la Semana Santa andaluza, fueron soleares escritas para la artista La Niña de los Peines, que conectaron tradición oral y memoria familiar en una misma lectura.
La vertiente más personal vino de la mano y talento de Rosario Salazar y José Palomares, ambos con poemas propios. Salazar hizo una selección textos de su poemario Un fluir de sentimientos, que ya va por su segunda edición, mientras que Palomares compartió piezas «de cosecha propia», algunas de ellas musicadas, incorporando así un matiz sonoro a su intervención.
También hubo espacio para los clásicos. Como en el turno de Olga Cruz, que interpretó la célebre escena del sofá de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, una elección reconocible que ha aportado un tono teatral al recital. Por su parte, Áurea optó por ‘La vejez no es el final’, del autor chino Yu Menlong, introduciendo una mirada contemporánea sobre el paso del tiempo.
Uno de los momentos más significativos estuvo protagonizado por Antonio Sáez, el participante de mayor edad. A sus 95 años, Sáez recuperó una serie de poemas escritos hace más de 75 años durante su servicio militar, «un compañero de la mili nos los recitaba y yo los escribía para conservarlos. Nunca supe si eran suyos o de algún otro poeta», explicaba. Entre ellos ‘Penas y alegrías de amor’, uno más de los que conserva en una carpeta con una caligrafía cuidada que añade valor documental y emocional al conjunto.
El acto se desarrolló en las instalaciones del Hogar Ibiza e incluyó un pequeño servicio de café, infusiones y dulces, que favoreció un ambiente cercano entre participantes y asistentes. La iniciativa volvió a evidenciar el papel activo de los usuarios del Hogar Ibiza en la vida cultural de la isla, a través de una propuesta que combina participación, memoria y creación.