A mediados de mayo, el Mercat Nou vive uno de esos momentos de transición que se reflejan directamente en los mostradores. Entre cajas de fruta y verduras todavía conviven los últimos productos de invierno con los primeros sabores que anuncian la llegada del calor y los meses estivales.
«Todavía quedan las últimas naranjas, así como col, coliflor o brócoli, que apetecen menos cuando hace calor», explica Marga Boned desde su puesto de frutas y verduras. Las temperaturas suben poco a poco y también cambian los hábitos a la hora de comer. Los platos calientes y contundentes empiezan a dejar paso a propuestas más ligeras y frescas, especialmente ensaladas elaboradas con productos de temporada.
Tomate
Uno de los ingredientes que marca este cambio es el tomate. «Ya están llegando los primeros tomates ibicencos», comenta Ester mientras señala distintas variedades expuestas en el mostrador, desde tomate en rama hasta pera o raf. Con la llegada del buen tiempo, el tomate recupera protagonismo en muchas cocinas por su frescura, su sabor y su versatilidad.
Además de convertirse en la base de numerosas ensaladas, el tomate destaca por su alto contenido en agua, lo que ayuda a mantener la hidratación durante los días más cálidos. También aporta vitaminas como la C y la A, además de antioxidantes naturales como el licopeno, asociado a la protección celular. Dependiendo de la variedad, ofrece matices distintos: el raf suele destacar por su intensidad y equilibrio entre dulzor y acidez, mientras que el pera resulta especialmente apreciado para ensaladas y preparaciones frescas.
Lechuga
«Lechuga ibicenca tenemos durante todo el año», añade Marga mientras prepara varias piezas para algunos clientes habituales. Aunque es un producto presente en cualquier época, durante la primavera y el verano gana todavía más protagonismo gracias a su ligereza y capacidad refrescante.
La lechuga es uno de los alimentos más vinculados a la cocina veraniega por su alto contenido en agua y su bajo aporte calórico. Además, aporta fibra, vitaminas y minerales, convirtiéndose en un ingrediente habitual para quienes buscan comidas suaves y fáciles de digerir. Su textura crujiente y su frescura la convierten en la base ideal para combinar con otros productos recién llegados de los huertos de la isla.
Cebolla
Otro de los productos que destacan Marga y Ester, madre e hija, es la cebolla, especialmente la ‘ceba tendra’ recién recogida. Su llegada coincide también con el cambio de estación y con el auge de platos más sencillos donde el producto fresco cobra mayor importancia.
La cebolla tierna posee un sabor más suave y menos intenso que otras variedades, lo que permite consumirla cruda con facilidad. Además de aportar frescor y aroma a las ensaladas, contiene antioxidantes y compuestos sulfurados tradicionalmente asociados a propiedades digestivas y antiinflamatorias. Su textura crujiente y ligeramente dulce combina especialmente bien con tomate y lechuga.
Receta
Precisamente, una de las preparaciones más simples y representativas de esta época es la ensalada básica de lechuga, tomate y cebolla. Una receta ligada al producto fresco y a la cocina cotidiana de los meses cálidos.
Para prepararla basta con lavar y cortar una lechuga fresca, añadir tomates troceados y cebolla tierna cortada en tiras finas. Se aliña con aceite de oliva, sal y, opcionalmente, un poco de vinagre. El resultado es un plato ligero, hidratante y rico en vitaminas, fibra y antioxidantes, especialmente indicado para los días de calor que comienzan a instalarse en la isla.
Así, mientras desaparecen poco a poco las últimas verduras invernales, los puestos del mercado empiezan a llenarse nuevamente de colores y sabores asociados al verano ibicenco.