Tal como sucedió hace 55 años cuando la iglesia de Puig d´en Valls fue bendecida por monseñor Teodoro Úbeda, en el día grande de la localidad el templo se llenó de vecinos con ganas de participar en la celebración.
El obispo de la Diócesis pitiusa, Vicent Ribas, presidió la misa solemne en la que resaltó cómo esta iglesia es «un punto de referencia y el alma de Puig d´en Valls». «Cantáis muy bien», afirmó también Ribas dirigiéndose al coro parroquial. Además, en la festividad de la Ascensión recordó que este templo «no es sólo un edificio, sino una familia y una comunidad viva» dispuesta a vivir este domingo su día grande.
La alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer, no quiso faltar a esta fiesta y señaló que en Puig d´en Valls llevan varios días de celebración con numerosas actividades. «Todavía conservamos aquí este valor del tiempo y de disfrutar de unas fiestas tan familiares y tradicionales», apuntó.
Sobre los proyectos previstos en Puig d´en Valls por parte del Ayuntamiento, Ferrer destacó la expansión de las instalaciones deportivas, pensando principalmente en todos los jóvenes que se acercan al pueblo para practicar cualquier disciplina.
La jornada fue también especial para los niños de la catequesis que este año participaron en la procesión portando una Cruz de Mayo y una imagen de la Virgen. Como es tradicional, el ball pagès con la colla del pueblo y el desfile de carros pusieron la nota más folklórica a la celebración. Desde Santa Eulària, la banda musical Esencia participó también en la fiesta con un pasacalles justo antes de la misa y tocando después en la procesión. Iustin, que toca el trombón en esta agrupación desde hace cinco años, destacó la alegría que suponía para todos los músicos colaborar en estas fiestas patronales.
Historia
«¿En qué año se construyó esta iglesia?», se preguntaban dos vecinas justo antes de la misa, al tiempo que consultaban sus móviles para conocer ese dato.
Según publicó en su día Periódico de Ibiza y Formentera, un 16 de mayo de 1971 se llevó a cabo la bendición de este templo, por lo que este sábado se cumplieron 55 años de aquella acción. La iglesia fue diseñada y construida por el arquitecto catalán de origen ibicenco Josep Ribas González en unos terrenos donados por la familia Torres. Había sido muy demandada por los habitantes del pueblo ya que el núcleo urbano había crecido mucho y hasta su construcción las ceremonias religiosas debían celebrarse en otros emplazamientos.
En el día de la bendición, el grupo folklórico de Puig d´en Valls ya participó en ese día de fiesta. En el reportaje de este rotativo, se destacaba cómo un grupo de jóvenes procedentes de Sant Josep costearon un sagrario «muy sencillo» de madera, mientras que otra familia de Ibiza donó «un moderno y artístico crucifijo de bronce». Sin embargo, el objeto más llamativo de aquel primer día fue una antiquísima talla de la Virgen regalada también por una familia. Finalmente, esa imagen se escogió para ser entronizada y ser el símbolo del pueblo con el nombre de la Virgen de Puig d'en Valls.
Los bancos de la iglesia o incluso sus copones y cálices fueron pagados por vecinos del pueblo y por estudiantes de diferentes colegios de la isla.
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