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El privilegio de cambiar las camas de hospital por las tumbonas de Ibiza

La Fundación Aladina y la ONG Proyecto Juntos reúnen en la isla a familias de niños con cáncer en una jornada de desconexión en Bam Bu Ku

El ambiente que se respiraba durante el evento en el que los niños pudieron disfrutar de música, sol y la piscina de el restaurante Bam Bu Ku. | Vídeo: Dylan Marí Williams

| San Antonio |

Sobrellevar una enfermedad grave es un proceso sumamente complejo, especialmente durante la infancia. Con el objetivo de ofrecer una tregua a estos pequeños pacientes y a sus entornos, la ONG Proyecto Juntos creó ‘El descanso del guerrero’, un programa de vacaciones diseñado para brindarles momentos de disfrute y desconexión durante el tratamiento. En el marco de esta iniciativa, este jueves un grupo de nueve familias se reunió en el local Bam Bu Ku, en Sant Antoni, para compartir una mañana de piscina, juegos y descanso en sus instalaciones.

Esta estancia forma parte de la segunda edición de Islados, un proyecto conjunto entre Proyecto Juntos y la Fundación Aladina. Según explica Carlos Ramón, voluntario y expresidente de la ONG ibicenca, la iniciativa acoge a niños oncológicos procedentes de diversos puntos de la península, a quienes se les ofrece un tratamiento de «islamiento» para disfrutar del sol y conocer Ibiza por tierra, mar y aire tras haber realizado actividades que van desde trayectos en catamarán hasta vuelos recreativos. Ramón avanza que la próxima semana se llevará a cabo una nueva edición, la novena de 'El descanso del guerrero', que recibirá a diez niños de Baleares, en su mayoría pacientes en cuidados paliativos y tres de oncología.

El propósito fundamental, señala el voluntario, es visibilizar la parte positiva del proceso asistencial tras largos periodos de esfuerzo hospitalario. «Poder cambiar las camas de hospital por tumbonas en la playa es una experiencia muy bonita. Celebrando la vida, volviendo a unir a las familias, que los niños vuelvan a jugar, que los hermanos vuelvan a estar juntos y, por unos días, olvidarnos de la rutina hospitalaria», apunta.

Un respiro en mitad de la rutina

Entre las familias participantes se encuentra Ana Baidoc, madre de Hugo, un niño de Getafe que recibe tratamiento en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Tras cuatro años desde el diagnóstico y encontrándose actualmente en fase de revisiones y controles bimensuales, Ana destaca el impacto anímico de este viaje: «Nos trae unas vacaciones preciosas para descansar y desconectar de los hospitales y los tratamientos; esto marca una gran diferencia en el día a día».

La madre relata que su hijo está disfrutando al máximo de la experiencia junto al resto de sus compañeros, a los que define con orgullo como «guerreros». «Nos ayuda mucho a romper la rutina diaria de la enfermedad. Viene muy bien tanto a los niños como a las familias para cambiar de aires», confiesa, lamentando únicamente que su hijo mayor no haya podido sumarse a la expedición por encontrarse en época de exámenes.

Más allá de la mañana de relax en las piscinas de Bam Bu Ku, el programa de actividades de este viaje está diseñado para que los pequeños «flipen» y experimenten la isla por tierra, mar y aire. Ana, la madre de Hugo, relata con entusiasmo cómo estas vacaciones exprés han roto por completo la rutina de la enfermedad gracias a una agenda repleta de emociones: desde una jornada de navegación a bordo de un catamarán hasta una sesión nocturna de cine de verano. El broche de oro de la experiencia lo puso un emocionante vuelo recreativo alrededor de la isla, una aventura que ha conseguido que los niños se olviden por completo del calendario y se centren, única y exclusivamente, en disfrutar al máximo junto a sus compañeros.

La Fundación Aladina y la ONG Proyecto Juntos

La Fundación Aladina, que actualmente colabora en 22 hospitales de España, complementa esta acción proporcionando apoyo tanto a pacientes nacionales como a familias procedentes de diversos países de Latinoamérica, como Venezuela, Colombia o Perú.

Lorena Díez, directora de hospitales de la fundación, detalla que un paciente oncológico pediátrico puede pasar meses o incluso años aislado en una habitación, una situación que trastoca y deteriora la estructura familiar. "Es el segundo año que traemos a familias a lo que nosotros llamamos islamiento. Un paciente pasa muchísimo tiempo aislado en un cuarto (...) y esto son unas vacaciones en familia para recuperar su esencia familiar, donde estar los hermanos juntos con el enfermo y recuperar la niñez, lo que un adolescente o un niño necesita".

Díez, cuyo trabajo diario implica acompañar a los entornos afectados desde el inicio hasta el desenlace de la enfermedad, califica la experiencia en Ibiza como única y muy emotiva: «Verles disfrutar aquí con esa necesidad que tenían, después de haber pasado por calvarios o recaídas, y verles volver a estar unidos en familia es algo precioso y difícil de expresar con palabras». La fundación continúa expandiendo su labor de soporte psicológico, voluntariado y mejoras de infraestructura en unidades de trasplantes y UCI, teniendo como próximo gran hito la apertura de la Casa Aladina en Madrid para centralizar sus actividades de apoyo.

El esfuerzo logístico coordinado entre ambas entidades no da tregua y ya mira hacia el corto plazo. Lejos de ser una acción aislada, Carlos Ramón ha adelantado que la maquinaria de la ONG ya está preparada para arrancar una nueva edición de este programa la próxima semana. En esa ocasión, el Archipiélago recibirá a un grupo de diez niños procedentes de diferentes puntos de Baleares, un turno especialmente sensible ya que estará centrado en ofrecer este necesario «descanso del guerrero» a siete menores que se encuentran en unidades de cuidados paliativos y a otros tres pacientes del área de oncología.

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