La Nit de Sant Joan volvió a reunir a vecinos y visitantes en es Cubells en una nueva edición de una de las celebraciones más emblemáticas del calendario cultural ibicenco. Organizada por el Institut d’Estudis Eivissencs (IEE), la Associació de Vesins des Cubells y el Ayuntamiento de Sant Josep, la cita combinó tradición, música popular y reivindicación social en una jornada que culminó con el tradicional correfoc y el encendido del fogueró.
La programación arrancó por la tarde con actividades infantiles y talleres dedicados a costumbres vinculadas a la noche de San Juan, como la elaboración de hierbas ibicencas, el aceite de hipérico, los macarrones o las supersticiones populares. Posteriormente tuvieron lugar una ballada popular, la entrega de los premios del Cartel y de la Canción de la Nit de Sant Joan y la presentación de la obra ganadora de este año, No ho semblava, de Juanjele.
Uno de los momentos centrales de la velada fue la lectura del manifiesto de la 56.ª edición de la fiesta, un texto en el que el Institut d’Estudis Eivissencs volvió a poner el foco en los problemas derivados de la creciente presión turística y urbanística que sufren las Pitiusas.
Reflexión y reivindicación
El manifiesto recordó que la celebración no es únicamente una fiesta popular, sino también un espacio de reflexión y reivindicación. «Hoy no es solo un día de fiesta sino la ocasión en la que, desde 1971, reivindicamos unas Pitiusas más sostenibles y ligadas a su gente», señalaron los organizadores durante la lectura.
El texto incidió en que las advertencias realizadas por la entidad durante décadas se están materializando en problemas que afectan directamente a la calidad de vida de los residentes. «El Institut d’Estudis Eivissencs lleva años denunciando que el crecimiento desmesurado que sufrimos no es sostenible y que este no es el camino a seguir», afirmaron, antes de enumerar cuestiones como la crisis de la vivienda, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad, la saturación de servicios públicos o los problemas de tráfico.
Asimismo, el manifiesto mostró su rechazo a nuevos desarrollos urbanísticos destinados a incrementar la oferta residencial sin abordar previamente las causas de la masificación. En este sentido, advirtió de que la construcción de miles de viviendas adicionales supondría «un grave error, haciendo crecer aún más la bola de la masificación».
La crítica también se dirigió hacia los grandes grupos empresariales vinculados al turismo. Según el texto, buena parte de la industria turística está controlada por corporaciones ajenas al territorio cuyo único interés es la rentabilidad económica. «Para ellos, las Pitiusas solo cuentan como un escenario donde obtener la máxima rentabilidad posible», denunciaron.
Uno de los mensajes más contundentes llegó al abordar el actual modelo económico de las islas. «Ibiza y Formentera se han convertido en una ubre que todos quieren exprimir mientras siga dando leche», señalaron los redactores del manifiesto, quienes también cuestionaron proyectos como la ampliación del aeropuerto o el crecimiento continuado de infraestructuras destinadas a incrementar el número de visitantes.
La defensa de la lengua catalana y del patrimonio cultural y natural ocupó igualmente un espacio destacado en el discurso. Los organizadores lamentaron el retroceso de las políticas de protección lingüística y alertaron sobre la degradación de elementos emblemáticos del patrimonio pitiuso.
Frente a este escenario, el IEE propuso una estrategia basada en la reducción planificada del crecimiento turístico y urbanístico. «La única solución válida es decrecer voluntariamente», afirmaron, reclamando una acción conjunta de las administraciones y de la sociedad civil para avanzar hacia un modelo más sostenible.
No obstante, el manifiesto también valoró algunas medidas recientes, como la limitación de entrada de vehículos impulsada por los consells de Ibiza y Formentera, considerada una primera actuación positiva para controlar la presión sobre el territorio.
La lectura concluyó con una llamada a la implicación ciudadana y a la defensa del bienestar de las generaciones futuras. «O lo hacemos ahora o el golpe del destino será muy duro», advirtió el texto antes de dar paso al concierto del grupo formenterense Arredefolk.
Tras la parte reivindicativa, la celebración recuperó su carácter festivo con la música, el correfoc de Es Mals Esperits y el tradicional encendido del fogueró, uno de los momentos más esperados de una cita que, más de medio siglo después de su nacimiento, sigue combinando cultura popular y reflexión sobre el futuro de las Pitiusas.
El rollo identitario es lo que va a acabar con precisamente la identidad de Ibiza. También está pasando en Cataluña Solo hay que ver el cambio demografico de estos últimos 5 años.