Las actividades de verano dirigidas a mayores han arrancado esta semana en el municipio de Santa Eulària con el inicio de las clases de aquagym, una propuesta impulsada por el Ayuntamiento de la Villa del Río que repite por segundo año consecutivo tras el notable éxito de la edición anterior. La iniciativa, centrada en promover el ejercicio físico en el medio acuático entre la población mayor, ha tenido una acogida tan elevada que el Consistorio ha decidido ampliar tanto la duración del programa como el número de plazas disponibles.
En total, las sesiones han llegado a reunir hasta 30 participantes por grupo, con una planificación que se extiende a lo largo de tres días semanales y que se distribuye entre cuatro de las cinco parroquias del municipio. La alta demanda ha obligado incluso a habilitar lista de espera, un indicador claro del interés que ha despertado una actividad que combina ejercicio, socialización y bienestar.
El punto de partida de esta edición ha sido la parroquia de Jesús, desde donde cada jornada se desplazan tres decenas de mayores hasta la zona de Cala Llonga, donde se desarrollan las clases en el agua. El transporte es facilitado por el propio Ayuntamiento, que pone a disposición de los usuarios un autobús para garantizar el acceso a la actividad.
Foto: Toni P.
La monitora responsable de las sesiones, Elena Sienes, destaca la evolución del programa desde su fase inicial hasta su consolidación actual. «El primer año hicimos solo un par de semanas para probar y fue todo un éxito, este año ya hemos programado hasta ocho semanas», explica. Sienes subraya además que la demanda ha superado las previsiones iniciales, hasta el punto de contar con lista de espera para poder participar.
Entre los asistentes, la valoración es unánime. Maria, que repite experiencia, señala que «es el segundo año que vengo y estoy encantadísima. Es algo que nos va muy bien a la gente mayor como nosotros. Además, la profesora que tenemos es una eminencia, nos lo hace todo más fácil». Otra participante, también llamada Maria, afronta su primera sesión con entusiasmo: «Este es mi primer día y antes de empezar ya estoy encantada, según me han contado es una maravilla».
Catalina, que participa por segundo año consecutivo, destaca el componente emocional y social de la actividad: «Es mi segundo año y esto es de lo más bonito que se puede hacer, nos va muy bien a la gente mayor». En la misma línea se expresa Carmen, que insiste en el ambiente positivo del grupo: «Es mi segundo año que vengo y estamos todas muy contentas, la monitora es de lo mejor que hay».
Foto: Toni P.
También José Antonio subraya el valor del trabajo técnico y el acompañamiento profesional durante las sesiones: «Elena, la monitora, se preocupa por nosotros y por que hagamos todos los ejercicios bien. No venimos a pasar el rato, venimos a hacer ejercicio y a hacerlo bien. Es el segundo año que vengo y esto es una maravilla».
Entre las nuevas incorporaciones, Pepita resume el espíritu de la iniciativa con entusiasmo: «Es la primera vez que vengo y vengo con muchas ganas. No les ha costado mucho convencerme (risas)».
Más allá del componente físico, el programa se ha consolidado como un espacio de encuentro y convivencia para los mayores del municipio. La actividad no solo contribuye a mejorar la movilidad, la resistencia y el bienestar general de los participantes, sino que también refuerza la salud mental al favorecer las relaciones sociales, la rutina compartida y la sensación de comunidad. En su conjunto, el aquagym se ha convertido en una de las propuestas estivales más valoradas por la población mayor de Santa Eulària des Riu.