Llevando la contraria al refrán popular, David Marqués (Valencia, 1972) sí es profeta en su tierra y esta tarde presenta su última película ‘Haciendo amigos’ en el Cine Regio de Sant Antoni. Estará acompañado por uno de los protagonistas, el gran Antonio Resines con quien después de la proyección compartirá detalles sobre el rodaje. La cita comenzará a las 18.30 horas con la recepción de invitados, alfombra roja y photocall. A las 19 horas se estrenará el nuevo film de Marqués. ‘Haciendo amigos’, producida por Santiago Segura, llega también este viernes a todos los cines de España.
—¿Cómo vive las horas previas a un estreno?
—Con ganas de que llegue el momento. Hace justo un año me ofrecieron dirigir la película y han sido unos meses muy intensos. Hubo que prepararlo todo, hacer el guión y el casting, el rodaje... Ha sido un año muy intenso para llegar a esto. Cuando se le da luz verde a una película, se tarda bastante en que todo ese proceso comience, aunque en esta sabíamos desde el primer día que estrenábamos el 10 de julio, por lo que ha sido una carrera a contrarreloj.
—Uno de los protagonistas, Antonio Resines, sufrió durante el rodaje serios problemas de salud que igual retrasaron el proyecto.
—A un mes de empezar a rodar tuvo que pasar por una operación complicada. Sin embargo, él dijo que se iba a recuperar y que estaría listo para comenzar y así fue.
—¿Y cómo vivió después ese rodaje de ‘Haciendo amigos’?
—Ha sido muy intenso ya que ha durado seis semanas, dos de ellas en Madrid y después un mes en Fuerteventura, donde convivimos todos en el mismo hotel. Fue como un ‘Gran hermano’. Ha sido muy divertido y muchas veces debíamos cortar las tomas porque nos moríamos de la risa. También la convivencia ha sido muy bonita. En general, ha sido una muy buena experiencia.
—Algunas críticas ya aseguran que, tras ver la película, se sale del cine con una sonrisa. ¿Hace mucho caso a las diferentes valoraciones que hacen de sus trabajos?
—Cualquier trabajo que hagas tendrá opiniones de todo tipo. Habrá gente a quien le gustará mucho y otra que lo detestará. Siempre digo que tontos hay en todas partes. Yo hago la película para que la gente disfrute y se lo pase bien. A quien no le guste, que se busque otras. Es bonito ver las reacciones al principio. Llevamos cuatro pases de la película en diferentes lugares y la reacción está siendo muy buena y eso tranquiliza un poco. Yo he visto la película 1.000 veces y ya no me aporta nada como espectador hasta que la vuelvo a ver con público. Ahí me convierto en uno más y la disfruto. Por otra parte, siempre estoy deseando que llegue el pase en Ibiza porque ahí es cuando la veo casi por primera vez como espectador y más en el Regio, que ha sido mi casa para ver películas.
—Esa posibilidad de estrenar su trabajo en casa será algo muy especial.
—Sí. Lo digo muchas veces: el momento cumbre es estrenar una película en el Regio, que ha sido el templo del cine para mí. Cuando estoy haciendo un rodaje, estoy pensando en este día. El día del preestreno en Madrid, los pases, están muy bien, pero deseo que llegue ese estreno en el Regio.
—¿Qué queda de ese David Marqués que hace unos 30 años comenzaba a rodar cortometrajes?
—Cuando empecé nunca me marqué un objetivo, sólo acabar lo que había empezado en ese momento. Son trabajos que, además, me enseñaron a hacer las cosas y a conocer a gente profesional que se dedicaba a esto. Yo voy paso a paso y no estoy pensando en el futuro. Cuando hacía los cortos era igual, quería terminarlos para enseñarlos y pasar a otra cosa. Ahora es prácticamente lo mismo, aunque tienes más medios y empresas que me dan lo que necesito y que distribuyen las películas como debe ser. Antes, lo hacía prácticamente todo yo. Mandaba las películas en VHS y no había Internet, así que se mandaban por correo y después tenías que preocuparte por si habían llegado. La ilusión sigue ahí, que es poder ver lo que haces con público. Han pasado 30 años y las situaciones han cambiado y yo también he cambiado, por lo que la manera de ver el mundo varía. Sin embargo, es verdad que, cuando veo esos primeros trabajos, tampoco observo tantas diferencias con lo que estoy haciendo ahora.
—¿Cómo ha sido trabajar con un gran actor como Antonio Resines?
—Con él es la tercera película que hago y me llevo muy bien con él. Es un tipo encantador y, aunque tenga esa pose de gruñón en los rodajes, es una persona excelente y haría todas las películas con él. Cuando estábamos en Fuerteventura, aprovechamos para hacer un corto y fue el primero en apuntarse. Se apunta a todo y es encantador, además de ser un actor mítico.
—Otros trabajos anteriores como ‘Puntos suspensivos’ siguen dándole alegrías porque se acaba de proyectar en un festival en Mar de Plata.
—Sí. La pasada semana, además, en La 2 de TVE dieron ‘Fuera de juego’ y de vez en cuando van poniendo mis películas. Ves que, de repente, están en el Top 10 en alguna plataforma. Es bonito ver que todavía la gente se acuerda. Hace unos años, cuando fuimos a un festival de Rumanía con ‘El club del paro’, hicieron un pase especial de ‘Aislados’ porque, 20 años antes, había funcionado ahí muy bien. Nos hizo mucha ilusión y fue divertido.
—Un director como usted, centrado ahora en un estreno, se olvida ahora de otros trabajos o ya le da vueltas a nuevas películas.
—Siempre intento tener nuevos proyectos en marcha o a punto de arrancar. Antes de ‘Haciendo amigos’ tenía varias cosas que aparqué un poco. Tengo varias películas que se van a rodar con guiones que he escrito y como director, ya estoy viendo cuál voy a rodar ahora.
—¿Por qué hay que ir al cine a ver ‘Haciendo amigos’?
—Es una comedia que va a hacer que la gente se lo pase bien, disfrute y salga con una sonrisa y se emocione un poco. Es una ‘feel good movie’ de manual para toda la familia, también un poco gamberra. Pretende entretener y divertir y, en los pases que hemos hecho, parece que lo está consiguiendo.