Turistas y residentes no faltaron este jueves en Vila a los actos de celebración de la Virgen del Carmen, aunque cada año las elevadas temperaturas lo ponen más difícil. De hecho, el sofocante calor protagonizó un sinfín de comentarios entre los asistentes a la misa solemne que, como manda la tradición, se celebró en Sant Elm.
A pesar de los esfuerzos por refrescar el templo abriendo puertas y colocando ventiladores, lo cierto es que los fieles sudaron la gota gorda y no era extraño ver a gente entrando y saliendo de la iglesia continuamente.
En la homilía, el obispo Vicent Ribas comenzó dirigiéndose al comisario de la Policía Nacional, Manuel Hernández, quien este viernes tiene previsto jubilarse, por lo que Ribas «destacó el honor que supone para nosotros que precisamente nos acompañe en esta misa».
Además de agradecerle su «cercanía y buen hacer», Ribas destacó cómo el comisario «siempre ha estado ahí» al pedirle numerosos favores para ayudar a las personas que más lo han necesitado.
El obispo, en su intervención, quiso también referirse a quienes han perdido la vida en el mar, recordando que esta misma semana en Formentera dos migrantes desaparecieron tras lanzarse al agua desde una patera tratando de llegar a tierra.
Un año más, el Cor Ciutat d´Eivissa puso la nota musical a la celebración religiosa.
Tras la misa, y con decenas de personas aguardando en la calle, la Virgen inició su procesión acompañada por la Agrupación Musical Yacente Ibiza y por numerosos asistentes. Ocho portadores, miembros de las cofradías del Santo Cristo Yacente y de la Piedad, tuvieron el honor de llevar a la Virgen en un recorrido que conocen bien, aunque no está exento de dificultades al pasar por el casco histórico de Vila.
Después de procesionar por la calle de la Virgen, en sa Riba fue subida a bordo de una embarcación para salir al mar en homenaje a los pescadores y marineros de Ibiza. A su regreso a Sant Elm, la interpretación de una Salve Marinera emocionó también a más de un asistente.
La jornada concluyó con un concierto de la Banda Sinfónica Ciutat d´Eivissa en sa Peixateria celebrando así los 100 años de la agrupación musical. Este sábado, además, el Ayuntamiento organizará a partir de las 21 horas una fiesta al final de la calle de la Virgen.
Carina, junto a su hija Selene, reside en Ibiza desde hace tres años y ayer no quiso perderse la procesión. Natural de Colombia, explicó que en su país hay mucha devoción a la Virgen del Carmen, aunque allí no es la patrona de la mar, sino de los conductores. «Justo hoy es el aniversario de mi boda y vengo a dar las gracias», aseguró.
Mercedes y Josefa tampoco quisieron perderse una tradición como es acudir a las celebraciones de la Virgen del Carmen. «También vamos a lo del 8 de agosto, a la merienda. A esta fiesta viene mucha gente y nos gusta mucho subir después en los barcos. Además, mis sobrinos tocan en la banda y tenemos que venir a verlos», manifestaron.
Marilina, nacida en el barrio, se acercó también a la misa y procesión «para que no se pierdan estas tradiciones, aunque creo que viene mucha gente».