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Sabores con alma

Cuando el cuidado se convierte en helado

Lo que comenzó como una necesidad familiar dio origen a Fresco Helado, una heladería donde el producto local, la tradición y el respeto por los ingredientes de temporada marcan cada elaboración

Imagen del interior de la heladería. | Foto: Moisés Copa

| Ibiza |

Hay proyectos que nacen tras detectar una oportunidad de negocio y otros que surgen de una necesidad mucho más personal. La historia de Fresco Helado pertenece a este último grupo. La intolerancia a la lactosa de Simone y de uno de sus hermanos, ambos fundadores de la heladería, los llevó a preguntarse por qué disfrutar de un buen helado debía ser un privilegio para unos y un placer inalcanzable para otros. Aquella reflexión fue el punto de partida de un proyecto familiar que, apenas dos años después, se ha convertido en una forma diferente de entender la heladería artesanal en Ibiza.

Junto a sus dos hermanos y a su madre, Simone decidió crear un espacio donde el sabor no estuviera reñido con el bienestar, donde las personas con intolerancias alimentarias encontraran opciones de calidad y donde cada elaboración respetara el ritmo de la naturaleza. Porque, para esta familia, cuidar un helado empieza mucho antes de servirlo.

Ese compromiso comienza en el origen de los ingredientes. En Fresco Helado trabajan con fruta de productores de Ibiza y son las temporadas las que marcan el calendario de sabores. Si no es época de fresas, no hay helado de fresa. Si los higos todavía no han alcanzado su punto óptimo, habrá que esperar. Una decisión poco habitual en un mercado acostumbrado a ofrecer cualquier producto durante todo el año, pero que responde a una filosofía clara: elaborar cada receta cuando la materia prima ofrece su mejor versión.

«Muchas veces tenemos que explicar a los clientes por qué un sabor no está disponible, pero preferimos esperar antes que utilizar un producto fuera de temporada«, explica Simone. Una forma de trabajar que convierte la paciencia en un ingrediente más y que pone en valor el producto local y el trabajo de los agricultores de la isla.

La misma exigencia se traslada al obrador. Cada día elaboran el helado prácticamente al momento y prefieren mantener una producción limitada antes que crecer a costa de la calidad. Detrás de cada elaboración continúa estando la propia familia, implicada en todo el proceso para garantizar que cada receta conserve la esencia con la que nació el proyecto.

Su oferta de sabores va cambiando según la estación del año, reuniendo alrededor de veinticuatro sabores que evolucionan a lo largo del año según la disponibilidad de los productos de temporada con los que hacen sus elaboraciones artesanas. Entre los más sorprendentes y deseados por sus clientes, destacan el pistacho vegano con sal y pimienta, el tiramisú, el chocolate 100% vegano elaborado con cacao de Madagascar o el Zabaione, preparado con yema de huevo, azúcar y vino Marsala, e inspirado en una receta tradicional italiana que la abuela de Simone les preparaba cuando eran niños en su versión 0% alcohol. A ellos se suman granizados elaborados con fruta natural de temporada, conos veganos y una amplia variedad de helados sin lactosa, sin gluten y con opciones enriquecidas con proteína, como el helado de cacahuete salado con proteína o el de almendra con proteína, versiones pensadas para quienes desean cuidar su alimentación sin renunciar al placer de un buen helado, demostrando que disfrutar y cuidarse no están reñidos.

Más allá de la heladería, ubicada en la Avenida 8 d’Agost 32 de Ibiza, Fresco Helado también ofrece servicio destinado a eventos. Desde bodas, bautizos y comuniones hasta cumpleaños, fiestas privadas o eventos corporativos. Además, también ofrecen servicio de reparto a domicilio, tanto para pequeños pedidos a través de Ibiza Runners, como para pedidos boyantes destinados a embarcaciones y villas, entregas que gestionan ellos personalmente gracias a su furgoneta refrigerada, manteniendo siempre la misma filosofía con la que comenzó esta aventura familiar.

El secreto de su éxito consiste en entender que detrás de cada sabor, hay una historia de superación, de respeto por el producto y de cariño, cuidado y mimo por las personas que lo disfrutan, pero también por el producto local y la sostenibilidad. Para ellos no se trata únicamente de elaborar un buen helado, sino de ir más allá, consiguiendo hacer las delicias de los paladares más exigentes de la mano de un producto artesano, 100% natural y pensado para todos los públicos. Desde niños, personas mayores o con dolencias, que no les permiten consumir azúcar, hasta personas con intolerancias a la lactosa o al gluten, o simplemente a los que eligen un estilo de vida saludable y no quieren renunciar al placer de saborear un exquisito helado.

Porque cuando el cuidado guía cada decisión, el resultado acaba sabiendo a mucho más que un helado. Al final, un buen helado no depende únicamente de una receta. También habla de la paciencia para esperar la mejor fruta, del respeto por el producto y de la convicción de que disfrutar de un helado puede ser un placer al alcance de todos. Quizá ese sea el verdadero secreto de Fresco Helado.

Quienes deseen descubrir de cerca esta filosofía pueden visitarlos en la Avenida 8 d’Agost, 32 de Ibiza, seguir su día a día a través de su canal de Instagram @fresco_helado, consultar todas sus novedades en www.frescohelado.es o realizar pedidos y solicitar información llamando al número de teléfono 686 397 910.

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