El pleno del Consell de Formentera aprobó es este jueves por unanimidad exigir al Govern balear la aprobación de un sistema de financiación «estable, suficiente, objetivable y periódico» que permita afrontar las tutelas de los menores extranjeros no acompañados que llegan a la isla de forma segura y constante. Un sistema que, de ser aceptado por el Ejecutivo autonómico, pondría fin a la situación actual de la institución insular, que ha de destinar a este fin buena parte de su presupuesto anual.
La moción fue defendida por el expresidente y conseller no adscrito Llorenç Córdoba, quien recordó que en 2024 el Consell tutelaba a 24 menores extranjeros. Una cifra que solo dos años más tarde se ha multiplicado hasta los 218. «El Govern aportó tres millones de euros hace poco», ha añadido Córdoba, «y sirvieron para pagar 45 facturas ya generadas. Es decir, la financiación llega cuando el gasto ya se ha producido».
El expresidente denunció en su moción que la situación creada por las constantes avalanchas migratorias en la isla «ya es estructural» y que no es posible que el Consell siga negociando periódicamente con el Govern la llegada de financiación extraordinaria para hacer frente a la situación.
La moción también contiene un punto relativo a la activación del reparto de menores extranjeros no acompañados entre las cuatro islas del archipiélago. Algo que provocaría que Formentera tuviera que hacerse cargo únicamente de 12 de ellos y no de los 218 actuales. Y es que, según los números ofrecidos por Córdoba, el Consell formenterés destinó a estas tutelas entre enero y febrero de este año 1,5 millones de euros. Una cantidad que a finales de 2026 alcanzará probablemente los 16 millones.
La consellera insular de Bienestar Social, Cristina Costa, explicó, por su parte, que su departamento negocia ya con el Govern de Marga Prohens la creación de este sistema de financiación. Una negociación que tendrá «más fuerza» con la aprobación de la moción de Córdoba. Costa ha subrayado que el objetivo ha de ser que este sistema de financiación permanezca activo «gobierne quien gobierne». Y ha recordado que «hoy tenemos estos números pero mañana no sabemos». La consellera ha añadido que la situación actual se traduce en «incertidumbre y precariedad a la hora de trabajar».
El socialista Rafael Ramírez aseguró que un sistema de financiación estable «acabará con la incertidumbre y la tensión en Intervención». Ramírez, sin embargo, precisó que este sistema debe ser temporal porque el Consell formenterés no puede estar «a expensas de que la CAIB haga transferencias y que, después, el Estado se las haga a la comunidad».
Ramírez denunció la situación de «abandono» que sufre Formentera en lo relativo a la crisis migratoria. En este sentido, ha recordado que la competencia en Menores fue transferida desde el Govern al Consell Insular en un momento en el que no existía el problema de la ruta de Argelia. «No conocíamos el fenómeno entonces», según precisó, «y la dotación económica es insuficiente. Ha de venir la CAIB y que la CAIB reclame a quien sea. Y que el Estado reclame a la UE porque somos la frontera sur de Europa».
«La situación que vivimos es horrible», afirmó el conseller del PSOE. Y explicó que, además, el Consell formenterés está «incumpliendo las normativas internacionales» relativas al tratamiento de estos menores. En este sentido, afirmó que el único centro de que dispone la isla, que es utilizado para albergar a los adolescentes mientras se tramita su traslado a otros centros de las Islas o de la Península, «no es adecuado». «No cumple ningún criterio de calidad ni ningún estándar», según destacó, «no cumple los requisitos mínimos para una atención de tan solo 15 días».
En cuanto al centro que está previsto construir, Ramírez lamentó que no será ya esta legislatura.
Tampoco está claro, según apuntó, que vaya a llevarse a cabo el reparto de menores entre las cuatro islas. Un reparto que, de realizarse, supondría que Formentera solo tendría que tutelar a 12 menores.
La portavoz de GxF, Alejandra Ferrer, también usó su turno de palabra para defender la necesidad de que Formentera cuente con financiación extraordinaria para afrontar la situación. Pero Ferrer ha ido más allá al denunciar las condiciones en las que viven los menores extranjeros que son acogidos en el centro publico. Según relató, algunos de ellos se ven obligados a compartir literas. La rotación de educadores es constante. El comedor ha sido desplazado al exterior para poder dedicar ese espacio a otra habitación. Y, por si esto no fuera suficiente, los menores carecen de una zona de esparcimiento, lo que está provocando gran tensión entre ellos mismos.