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«No podemos normalizar la llegada constante de pateras a Formentera»

El presidente Portas denuncia que cerca del 30 % de quienes dijeron ser menores eran adultos

Portas denuncia la llegada masiva de pateras a la menor de las Pitiusas.

| Formentera |

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Óscar Portas (Ibiza, 1976) afronta la última etapa de la legislatura como presidente del Consell de Formentera con el objetivo de cerrar los numerosos proyectos que tiene sobre la mesa. Tras 21 meses en la presidencia insular, a la que llegó gracias a una moción de censura, Portas tiene hoy la vista puesta en Ceuta mientras busca la manera de hacer frente a crisis que ha generado en el Consell el sostenimiento de los menores extranjeros no acompañados que llegan en las pateras. A la pregunta de si repetirá como candidato, el formenterés casi parece haber decidido ya que no será así.

¿Teme usted, al igual que el presidente de Ibiza, Vicent Marí, la posibilidad de que lleguen de repente 100 o 200 pateras a Formentera a la vez?

—Después de lo que de lo que ha salido en en todos los medios como que está pasando en Ceuta, estos famosos informes que nadie ha visto pero que alertan de esta posibilidad, claro. Si estábamos preocupados, la preocupación ha aumentado, evidentemente. Es algo que no se descarta. Por eso insistimos en que se comparta la información. Hay que mejorar mucho los canales de de comunicación entre todas las administraciones afectadas. Somos los primeros en atender y los últimos en enterarnos de las cosas. Encontramos a faltar lealtad institucional.

¿Usted cree que Formentera ha sido abandonada por el Gobierno central en esta crisis?

—Yo no sé si podemos hablar de abandono, pero que no estamos entre sus prioridades es evidente. El otro día tuve una un encuentro con la nueva senadora por Ibiza y Formentera y le trasladé esta preocupación. Tenemos una directora insular de la Administración del Estado (Raquel Guasch),que es de Formentera, con la que no hay comunicación. No ha habido ni una sola llamada en todo el año. Y lo mismo con el delegado de del gobierno (Alfonso Rodríguez) en las Islas Baleares. Esto demuestra una falta de de empatía y de preocupación por lo que nos está pasando en Formentera.

Formentera es una de las fronteras sur de España y de la UE. Llama la atención que ni siquiera teniendo en cuenta esa condición eh haya acciones por parte del gobierno central o por parte de la propia UE.

—Correcto. Lo hemos reclamado tanto desde Formentera al Govern y también al Gobierno de España. Es más, hemos acompañado al Govern a Bruselas. Por lo tanto, nosotros sí que nos movemos y últimamente nos hemos puesto también en contacto con el Defensor del Pueblo y con todas administraciones que tienen competencias en materia de menores. Estamos tocando a todas las puertas posibles.

¿Ha servido de algo?

—La adjunta al Defensor del Pueblo se desplazó hasta Formentera, que es de agradecer. No como los ministerios. Hemos invitado a la ministra de Infancia y al ministro de Exteriores pero no han aparecido. ACNUR también ha mostrado interés en venir a Formentera. Y es lo que tenemos que hacer: insistir, tocar todas las puertas para visibilizar este problema y para ver si toman conciencia realmente de lo que está pasando. Parece que la situación se está normalizando y esto no puede ser. No se puede normalizar lo que está pasando en Formentera. Ni la llegada de inmigrantes con estas embarcaciones ni la tutela de menores que tenemos, ni, lamentablemente, los cadáveres que quedan en el mar. Quien tiene poder para cambiar esto no somos nosotros.

Cuando ve lo que está pasando en Ceuta, ¿qué siente como presidente y formenterés?

—Puedo entender la situación del Gobierno de Ceuta, de sus habitantes. Como máximo responsable de tu territorio ves que no puedes hacer más y es frustrante. Dependes de otras administraciones. Tenemos solidaridad total con el Gobierno de Ceuta y sus habitantes. Nosotros lo venimos padeciendo desde hace dos años ya. Evidentemente, no es comparable con lo que ha pasado allí en un día, pero sí que es un goteo. Y este goteo ya es chorro y va en aumento. En Ceuta, el Gobierno de España ha reaccionado tarde, pero ha reaccionado y está ahora en Ceuta pues poniendo recursos. Y se ha implicado más. Esto es lo que pedimos también para Formentera: más implicación por parte del Gobierno de España.

Desde la Delegación del Gobierno siempre se da el argumento de que esta gente no se queda en las Islas. ¿Es así en el caso de Formentera?

—Dicen que esta gente no se queda y ya se desocupan del tema. La primera atención a estas personas es muy mejorable. Necesitamos una primera atención más exhaustiva porque nos hemos encontrado con inmigrantes adultos que dicen ser menores y se quedan. Hemos constatado que cerca de un 30% de los que han dicho que eran menores eran adultos y han estado conviviendo con menores de verdad. Esto se ha llegado a alargar hasta una semana. Y en esa semana es cuando aparecen problemas o pueden aparecer problemas graves. Hay que intentar evitarlo. Y se puede hacer si se determina la edad con más garantías y más ágilmente. Por otra parte, no sabemos de dónde vienen estos inmigrantes hay que detectar desde el primer momento posibles enfermedades y necesidades sanitarias. Esto se tiene que mejorar porque no se está dando como debería en la carpa que tenemos en el puerto de La Savina.

La consecuencia más directa de esta crisis migratoria para el Consell es la tutela de los menores. ¿Cuál es la situación hoy?

—Cada día es peor que el día anterior. Esta es la realidad. Ahora tutelamos a 250 menores. Y estamos reclamando desde 2024, que es cuando se nos desbordó. Por un lado, está la parte económica, que es evidente que no la puede soportar el Consell Insular de Formentera. Esto lo ha venido solventando el Govern porque ha ido haciendo transferencias económicas para poder afrontar esta financiación. Es verdad que parte del dinero, poco, viene del Estado. El gran problema que tenemos es la gestión de estos expedientes y que todos estos menores no pueden estar en Formentera.

Los menores no acompañados

Cuando llegan a Formentera sí que hay un periodo de unos días que están en la isla. El Consell pidió a la Delegación de Gobierno poder alojarlos en la carpa instalada en el puerto para atender a los adultos pero no aceptó. ¿Cómo está el tema ahora?

—Así es. Tenemos un recurso de de emergencia en el que podemos llegar a tener hasta 40 menores mientras les encontramos otros recursos en Mallorca. Recuerdo que el recurso tiene que estar dentro de la comunidad autónoma. En julio se nos dispararon las llegadas y llegamos a tener más de 70 menores en un recurso que está pensado para unos 40. Solicitamos ayuda puntualmente por emergencia a la Delegación del Gobierno para poder llevar algunos menores a la carpa de La Savina, que estaban estaba vacía. Nosotros poníamos el personal y todo pero se nos se nos cerraron las puertas. Esto es lo que no llegamos a entender: un recurso que estaba ahí y no poder disponer de él.

Si el Consell tuviera que afrontar en solitario el mantenimiento de estos menores, se iría casi la mitad del presupuesto anual.

—Las transferencias que nos vienen por competencias autonómicas como Consell son 10 millones. No habría suficiente para cubrir este gasto. Servicios Sociales tiene una partida de 1 millón de euros. Necesitamos financiación extra que tiene que venir del Govern. Si tuviéramos que hacerlo con fondos propios, no tendríamos trabajadores y no haríamos nada más. Tendríamos que quedarnos solo con los servicios sociales, retirar todas las ayudas a clubes y entidades, eliminar las fiestas patronales… Se eliminaría casi todo para poder cubrir pues las necesidades de estos menores. Esta sería la realidad si no tuviéramos la financiación que viene de fuera.

Modelo turístico

Cambiamos de tema. Los hoteleros dicen que la ocupación ha bajado casi cuatro puntos y lo achacan a medidas promovidas por el Consell como la limitación del acceso de vehículos. ¿Qué les responde?

—Este dato todavía no lo conocía. Me gustaría contrastar todas estas cifras de de los hoteleros y también hay que hablar con la PIMEF para ver cómo ha ido con las viviendas vacacionales. Creo que lo que se tiene que hacer es valorarlo conjuntamente. Yo lo relacionaría con el Formentera Eco. No creo que haya menos reservas hoteleras por el Formentera Eco.

¿Hay distancia entre lo que defiende el Consell, que es una Formentera quizás un poco más tranquila y más alejada del modelo Ibiza, y lo que defienden los empresarios?

—No creo. A ver, el consenso 100% sabemos que es muy difícil, pero todos tenemos claro, creo, que Formentera no puede morir de éxito. Por lo tanto, ¿tiene que haber ocio nocturno? Por supuesto, pero ¿qué ocio nocturno creen que que hace falta y que no está? Se tiene que analizar. Formentera tiene lo que tiene y hay que pensar en el bien de los residentes primero. Y, a continuación, en qué podemos mejorar para que el turismo que nos interesa se sienta cómodo también aquí. Pero siempre teniendo como prioritario al residente.

¿Usted cree que Formentera es un destino muy caro?

—Evidentemente es caro. Es caro porque llegar ya es caro. Al final esta triple insularidad hace que sea más caro. En precios de hoteles, apartamentos, alquiler de coches o restaurantes, hay unos precios competitivos. Es verdad que si nos comparamos con otras localidades de España somos más caros. Pero si nos comparamos con localidades europeas, ya no es así. Al final hay que ser consciente de a dónde se está viajando: una isla muy pequeñita del Mediterráneo, que tiene una gran parte de parque natural y que tiene las mejores playas de Europa o del mundo. Esto tiene un coste. Pero a mí lo que más me preocupa es el coste de la vida para el residente de todo el año.

Otro de los frentes que tiene abierto el Consell es el de las hamacas y los chiringuitos. ¿Cuál es la postura de la institución?

—La postura es defender los intereses de Formentera. Si en legislaturas anteriores se habían podido obtener estas concesiones para las hamacas y los quioscos, tiene que continuar así. Si ahora ha surgido algún problema, no ha sido por nuestra parte. Nosotros hemos seguido presentando los mismos informes de cada año o cada 4 años. Ha habido un traspaso de competencias del Gobierno del Estado a la comunidad autónoma y parece ser que han aparecido algunas dificultades o cambios de criterio de interpretación en leyes. Nosotros siempre hemos presentado nuestras solicitudes en tiempo y forma y nos han dado la razón porque sí han llegado las autorizaciones. Por lo tanto, lo que pedimos es que esta tramitación sea más ágil por parte del Govern. La tramitación que se ha hecho este año por parte de la Conselleria del Govern es evidente que es mejorable. Es lo que pedimos desde Formentera porque nos hemos visto perjudicados. Unas solicitudes que se presentaron en tiempo y forma en el mes de septiembre no se nos han concedido hasta el mes de agosto. Esto no se puede repetir.

Esta cuestión fue uno de los agravantes de la crisis con Llorenç Córdoba. ¿Tenía él algo de razón en este asunto?

—Yo con esto lo que veo es que es un tema que le preocupan mucho. Tenemos muchos otros temas que me gustaría que también le preocuparan tanto como los quioscos y las hamacas. Es evidente que hubo una fricción con esto porque no quería adjudicar nada cuando ya había pasado por la mesa de contratación y contaba con todos los informes jurídicos y técnicos. El tiempo dirá si este señor tenía razón. Nosotros hemos hecho lo correcto en cada momento, siempre avalados por los servicios técnicos y jurídicos de la casa.

La crisis de vivienda es especialmente grave en Formentera. ¿Qué soluciones hay sobre la mesa del Consell ahora mismo?

—Por una parte, luchar contra este intrusismo que hay en la vivienda turística ilegal. Y, por otra, buscar alojamientos a precios correctos para las familias de Formentera. Es en lo que hemos estado trabajando . Hemos cedido al Ministerio de Interior una parcela para la Guardia Civil, para que pueda ampliar sus dependencias y pueda completar el catálogo de trabajadores aquí en la isla. Ahora ya será cuestión del ministerio poder licitar las obras y ejecutarlas en la mayor brevedad posible. Hemos trabajado también conjuntamente con el Govern para que Educación pueda construir unas 40 viviendas para los docentes en la isla. Además, hemos cedido suelo para el IBAVI, para construir para las familias en general. Estamos hablando de entre 80 y 90 apartamentos.Todo esto quedará cerrado antes de que terminemos nuestra legislatura. Esperamos que se pueda licitar lo antes posible y que las obras puedan ejecutarse con la mayor brevedad. Estamos hablando de muchas viviendas que estarán a un precio limitado, lo que beneficiará a muchas familias.

Lleva 21 meses como presidente insular. ¿Cuál es su balance hasta el momento?

—Yo diría que bastante positivo. Entré en un temporal político y creo que ahora podemos decir que las aguas se han apaciguado. La normalidad ha vuelto y se habla es pues las necesidades de la isla. Lamentablemente, los tiempos de la Administración son siempre más lentos de lo que nos gustaría. Estamos implicados en sacar el trabajo más que en hacer precampaña electoral como hacen otros partidos.

Visto desde hoy, ¿qué falló para que todo saltara por los aires en Sa Unió al principio de la legislatura?

—Es evidente. Falló la confianza ciega que tuvimos en el número uno. Saltó por los aires por un tema económico. Te empiezan a hablar de quioscos y de hamacas, que preocupa mucho, y no sabíamos por qué. Después la Comisión de Buen Gobierno y Ética lo detectó en su informe, que falló la moral y la ética del presidente. Yo creo que hicimos algo que se echa en falta en los grandes partidos políticos de este país: cuando encuentras la manzana podrida, lo denuncias y la apartas. Fuimos valientes, pero pagamos la novatada y pasó lo que pasó. Pero creo que cualquier partido político debería hacer esto cuando encuentra la manzana podrida. La oposición supo sacar rédito político de esto. Estuvimos un año para poder celebrar la moción de censura, que era la solución. Lo que se podría haber hecho en semanas, tardó un año. Esto evidentemente habrá beneficiado a unos más que a otros. Pero yo es que no veo otra salida. La otra salida era taparlo.

Le quedan todavía los presupuestos de 2027. ¿Confía en el apoyo de GxF y el PSOE?

—El año que entra será más complicado y seguramente se verá un escenario donde los llevaremos a pleno, votarán en contra y habrá que volverlos a llevar. Esto entra dentro del juego político a meses de unas elecciones. Nosotros, evidentemente, pondremos todo de nuestra parte porque yo creo que hemos sido un equipo de gobierno y un partido lo más transparente posible. Ellos dirán lo contrario, pero yo me remito a los hechos. Yo creo que los presupuestos son en beneficio de la población y también serán los presupuestos del equipo de gobierno que salga de las elecciones de mayo.

Para acabar, ¿será candidato en 2027?

—Los partidos van presentando candidatos o van proponiéndolos y a mí se me ha hecho ya varias veces esta pregunta y yo de momento, en septiembre, sigo diciendo que lo veo muy complicado a nivel personal. Ahora lo estoy meditando porque Sa Unió quiere contar conmigo. En breve tendré tendré que dar la la respuesta. Pero lo veo muy complicado por las razones que todos conocemos.

Para usted ha sido un golpe personal.

—Es golpe personal sí. Y a nivel de grupo. Porque no se esperaba de ningún lado esto. Después está por otro lado la gente que te encuentras y que te anima para que continúes. Esto te ayuda a cambiar de opinión. Pero me doy este mes de septiembre y octubre como mucho para decidir si al final será sí o será no y doy un paso al lado.

¿Le ha decepcionado la política en general?

—Alguna persona más que la política. La política la vas entendiendo, tiene su juego, tiene unos tiempos... Pero si hablamos de políticos, de personas, en todos los grupos políticos hay unos más transparentes o más leales que otros. Yo me quedo con estas personas que se dedican a la política porque buscan mejorar las cosas para la isla y que, si hace falta, arriman el hombro. Me quedo con estos buenos momentos más que con los malos.

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1 comentario

user Manifiesta | Hace una hora

En cambio, SÍ podemos normalizar el no tener viviendas a nuestro alcance. Tenemos que normalizar, que una gran cantidad de viviendas estén en manos de las mafias; prostitución, drogas, conseguidores mil y blanqueadores. Evidentemente esto último está más que normalizado, pues ellos se permiten pagar grandes cantidades de dinero mensualmente y eso les mola a los propietarios.. que por cierto, estaría bien una investigación que se supieran cosas.. pero también está normalizado NO MOLESTAR a éste gremio. Que total, son trabajadores del parque temático. También tenemos que normalizar, el turismo de discoteca, alcohol y drogas varias.. tenemos que normalizar los accidentes de tráfico a consecuencia de esto, el uso de los servicios públicos y de emergencias. En definitiva; tenemos que normalizar como se quiere el parque temático, para que cuatro se lleven la pasta y, éstas personas con evidentes necesidades, pues no las queremos, principalmente porque dan trabajo y porque todavía no hay una empresa privada que pueda sacar dividendos. Más allá de lo interesados que puedan estar ciertos países y ONG fraudulentas. Tenemos que normalizar al político inhumano y basura. Ésto también está normalizado.

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