El mirador de sa Senieta, en Sant Francesc, ha acogido esta mañana un acto de recuerdo a Jaume Ferrer Ferrer, conocido como Jaume de na Morna, con la colocación de una baldosa conmemorativa destinada a mantener viva su memoria y acercar su historia a las generaciones futuras.
El acto ha sido promovido por el Servei de Memòria Democràtica, dependiente de la Direcció General de Relacions Institucionals i de Relacions amb el Parlament, de la Conselleria de Presidència, Coordinació de l’Acció de Govern i Cooperació Local del Govern de les Illes Balears.
En el encuentro han asistido el presidente del Consell Insular de Formentera, Óscar Portas; la directora general de Relacions Institucionals del Govern de les Illes Balears, Francisca Ramis; familiares de Jaume de na Morna y representantes del Fòrum per la Memòria de Formentera.
Jaume de na Morna nació en el año 1891. Era marinero, vivía en es Cap de Barbaria y había navegado por América antes de regresar a Formentera. Después de ser detenido y encarcelado en Sant Francesc, fue fusilado en el cementerio de Sant Ferran el 1 de marzo de 1937, junto a otros cuatro formenterenses. Tenía 45 años.
Durante el acto, el presidente del Consell, Óscar Portas, ha destacado el valor de este gesto como una manera de poner nombre y rostro a una historia que forma parte de la memoria de la isla. «Con este acto recordamos a Jaume de na Morna, un vecino de Formentera y una persona con una familia, una vida y un futuro que le arrebataron el 1 de marzo de 1937. Esta piedra nos invita a detenernos y a recordar a la persona que había detrás. Y nos compromete a explicar su historia a las nuevas generaciones», ha señalado.
Portas también ha querido dirigir unas palabras a sus familiares en nombre del Consell: «Ningún homenaje puede reparar una pérdida como esta, pero sí podemos preservar su memoria, expresaros todo nuestro respeto y acompañaros en este reconocimiento».
La colocación de la baldosa se suma a los actos de recuerdo ya existentes en la isla. En el año 2018 se inauguró en el cementerio de Sant Ferran un monolito con los nombres de las cinco víctimas fusiladas aquel 1 de marzo de 1937.
Con este nuevo elemento conmemorativo, Formentera incorpora un espacio más de memoria en el día a día del pueblo, con la voluntad de que la historia de Jaume de na Morna continúe presente y no caiga en el olvido.
Esta molt be, pero tindrie que haver-se fet per el cinc.