Unos 40 vecinos desalojados del edificio que resultó dañado por el desplome del bloque de viajes Barceló el pasado 27 de enero han pasado la noche a la intemperie junto a su antiguo hogar en señal de protesta por el «abandono» que aseguran que están sufriendo por parte del Consistorio de Eivissa. Un portavoz de los afectados señaló que «durante cuatro meses» han estado esperando «un informe sobre el estado del edificio» que diese carta blanca a una reforma o que dictase su ruina y necesidad de derribo «sin recibir respuestas positivas por parte del Ayuntamiento de Eivissa».
Los vecinos aseguraron que no abandonarán la protesta hasta que se resuelva su caso y se mostraron indignados por el hecho de que justo después de anunciar la medida de protesta el Ayuntamiento enviase ayer un comunicado a los medios de comunicación con el anuncio de que se ha firmado un expediente de ruina. «Está claro -aseguró un portavoz- que lo han hecho por que los medios de comunicación iban a dar cobertura la tema». Incluso aseguran haber recibido una llamada «en tono amenazante» por parte de un edil del Consistorio en la que se les «invitaba» a descartar la medida a la vez que se anunciaba que se harían públicos los gastos que cubrió el Consistorio durante la estancia de los desalojados en un hotel tras el desplome.