El Parlament de les Illes Balears aprobó ayer la Ley de Protección Ambiental de ses Salines d'Eivissa i Formentera, una norma que cataloga la zona de parque natural y establece las bases de su futura gestión. Todas las fuerzas políticas, incluido el Partido Popular, en la oposición, se congratularon por este paso, calificado por muchos de «histórico».
Los partidos progresistas y el PP han logrado en las últimas semanas consensuar una gran parte del texto, por lo que muchos de sus puntos recibieron un apoyo unánime de los diputados de la Cámara balear. El resto, quedó aprobado por mayoría.
La consellera de Medi Ambient del Govern, Margalida Rosselló, manifestó ayer tarde su inmensa satisfacción no sólo por tratarse «de la primera ley ambiental que se lleva al Parlament», sino también «porque responde a una lucha histórica de treinta años». Según Rosselló, con la protección autonómica de este espacio «se hace justicia histórica», aunque también se plantean nuevos retos, centrados especialmente en la gestión de la zona.
Las dudas sobre el futuro inmediato de la zona surgen del hecho de que ses Salines se hayan actualmente protegidas por una ley del Congreso de 1995. Dicha ley está, a su vez, recurrida por la Comunitat Autònoma, sin que hasta el momento se haya dictado sentencia por parte del Tribunal Constitucional. Pero Rosselló es optimista en torno a este problema. «Estoy convencida de que el Ministerio de Medio Ambient no pondrá ningún problema a que lleguemos a un acuerdo para la gestión de ses Salines. El PP ha demostrado que está por la conservación de la zona y nosotros, por nuestra parte, estamos totalmente abiertos a alcanzar una solución satisfactoria», apuntó ayer la consellera. Rosselló afirma que el objetivo inmediato es «gestionar la zona lo mejor posible».