El delegado diocesano del área de Juventud de Eivissa, Miguel Àngel Riera, acaba de volver de Roma, lugar al que ha viajado para asistir al congreso de Jóvenes por el Cambio que se celebró del 24 al 28 de abril. El párroco de Sant Agustí ha sido uno de los miembros del clero que ha viajado en representación de la Conferencia Episcopal española a Roma.
En este congreso se abordó la participación de los jóvenes en la Iglesia. «Los jóvenes se ven como gente inquieta, que no está satisfecha con lo que se tiene pero no con ese ímpetu y ganas de cambiar lo que no gusta como hace 30 años», explicó el sacerdote. Sin embargo, ese inconformismo que se vive es una consecuencia de «la educación que se ha recibido». Igual que pasa en la Iglesia sucede en la sociedad: «No nos hemos lamentado tanto por la falta de vocaciones como por la gente que tenga ganas de comprometerse en su vida y en su entorno. Cuando no hay gente que se quiera comprometer en su vida tampoco lo hacen con la Iglesia». A su juicio, no se trata de un problema de los jóvenes sino de la sociedad. La situación de los jóvenes de Eivissa no difiere a los del resto: «Tienen ganas de algo nuevo, pero están desorientados. Nadie se implica para nada». Riera calificó de satisfactoria y esperanzadora su experiencia en este congreso: «Te motiva encontrarte con jóvenes de todos los puntos de Europa con ganas de construir algo nuevo y ves que los obispos también quieren que la Iglesia esté abierta».