Los presidentes de las cuatro asociaciones de pequeños y medianos empresarios que componen la Pime Balears se reunieron ayer en Eivissa para consensuar su postura ante la huelga general del próximo 20 de junio. «La huelga no es necesaria», señaló el presidente de la Pimeef y de la federación de Pime, Antoni Marqués, que la considera «poco o nada justificada» dado «el crecimiento económico importante y la creación de puestos de trabajo».
La situación global «de moderación en el crecimiento económico y la crisis de algunos mercados emisores» hace pensar a la Pime que «éste no es un buen momento». Las cuatro pimes no están de acuerdo con los argumentos para la huelga «que se ha convocado sin que haya habido un diálogo previo». Marqués cree que «no hay voluntad sindical para analizar la reforma».
A pesar de que en un principio la patronal se mostró contraria al punto de la reforma laboral en el que se modifican los términos del cobro de las prestaciones de los fijos discontinuos. «Una vez visto un dictamen de los servicios jurídicos» han llegado a la conclusión de que «los trabajadores no pierden ningún derecho». De todos modos creen que «la redacción de este apartado de la reforma da lugar a confusiones», por lo que piden que se reforme el texto.
A pesar de su oposición a la huelga, cuya fecha «es la peor que podrían haber escogido los sindicatos para una zona turística», los empresarios acusan tanto al Gobierno como a los sindicatos de ser «poco conscientes» y de «estar manifestando un total desconocimiento de la realidad de las Illes Balears». En este sentido, el presidente de Pime Mallorca, Jaume Rosselló, no dudó en señalar que si el Régimen Especial de Balears (REB) se estuviese aplicando «no habría estos problemas, ya que esta ley contempla establecer medidas especiales para este tipo de trabajadores», que sostienen los pilares de la economía balear.