Desde primera hora de la mañana los más madrugadores ya habían comenzado a celebrar, acudiendo a la primera misa, el día más importante de todas las fiestas patronales, el día de Nuestra Señora de Jesús, que pone fin a una o más semanas repletas de actos festivos que, quién más y quién menos, espera con impaciencia.
Este año la comisión de fiestas de esta localidad se ha reorganizado y entre las nueve personas que la forman había algunos que participaban por primera vez en el trabajo de organizar y decidir cuál será el contenido del programa. Joaquín López, presidente de la agrupación, explicaba cómo surgió la idea de incluir un desfile de carros, un evento que Eivissa gusta de llevar a cabo en sus fiestas pero que concretamente en Jesús nunca se había desarrollado. «Lo hablamos entre los amigos de la colla y pensamos que podía quedar bien hacer un desfile de carros igual que se hace en Santa Eulària», recuerda el presidente de la comisión. Y así fue: la imagen de más de veinte carros que partieron de Can Bassò y recorrieron las calles del pueblo rodeando la iglesia, cuyos porches se mantenían atestado de gente, conformó una estampa costumbrista que seguro que se repetirá el próximo año.
«Estoy alucinado por la cantidad de carros que han venido y quiero agradecer a todos su colaboración», añadía emocionado Joaquín López. Pero antes del comienzo del desfile el ambiente ya se había ido animando: a la misa solemne le siguió una procesión en la que llamaba la atención el gran número de niños que formaban parte de ella portando las imágenes religiosas. La Banda de Majorettes, Cornetes i Tambors de Santa Eulària abría el paso al resto de la comitiva.