El instituto de secundaria Santa María de Eivissa cuenta este curso con un aula de educación especial para niños con discapacidad motórica, pero el centro tiene barreras arquitectónicas con lo que algunas de las sillas apenas pasan por las puertas. La situación del aula provisional de Sa Colomina no es mucho mejor, al contrario incluso: hay alumnos que no pueden acudir a clase por la estrechez de las puertas.
El aula provisional para educación especial, en teoría se iba a destinar un almacén, alberga ocho alumnos cuando en realidad le corresponde sólo seis, además de una profesora y dos cuidadores. «No caben todos juntos», dice la presidenta de la APA de Sa Colomina, Juana Costa.
Para que en el aula de Sa Colomina puedan estar de la mejor manera posible se ha tratado de buscar actividades alternativas fuera de ese aula/almacén y así distribuyen el tiempo con clases de música, educación física, horticultura en el jardín del centro e incluso dos horas una piscina municipal de Can Misses. El problema de la piscina es el transporte, cuando llueve el centro les paga un taxi, pese a que han pedido en varias ocasiones a la Conselleria d'Educació del Govern que se haga cargo de los gastos. «El año pasado le escribimos una carta solicitando el autobús, pero nos dijo que no había dinero», comenta Costa. Los padres de alumnos muestran su descontento con la actitud de la delegada de Educación, Pilar Marí, a la que se han dirigido en varias ocasiones: «Nos torea», comenta Costa. Sin embargo, agradecen el apoyo del Centro de Profesores, también de manera provisional en Sa Colomina, la dirección del centro e incluso el ayuntamiento de Eivissa, que se ha hecho cargo de algunas de las obras. Las quejas de los padres de alumnos de Sa Colomina no se limitan sólo a la situación del aula para educación especial, sino también se refieren a la inseguridad, ya que han pedido la presencia de policía fuera del centro en los recreos ya que, a veces, se detecta la presencia de jóvenes alrededor de las dependencias.
Para la presidenta de la Asociación de Personas con Necesidades Educativas Especiales, Carmen Villena, la falta de recursos es desalentadora: «Está fatal. Faltan logopedas, fisioterapeutas, infraestructuras y espacio para atender a los niños».