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Los antiautopistas se hacen fuertes en ca na Palleva

Los agentes detienen a tres personas y sacan a arrastras y a empujones a las que se colocan frente a la pala en la finca

Los manifestantes rodearon las máquinas y al corden que había formado la Guardia Civil.

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Los antiautopistas lograron de nuevo bloquear ayer a primera hora de la tarde las máquinas en la finca de ca na Palleva, en Sant Jordi, a pesar del duro cordón policial formado por casi medio centenar de agentes de la Guardia Civil. Los refuerzos policiales llegados desde Mallorca no fueron suficientes para detener a los afectados y antiautopistas (medio centenar al principio, cifra que fue creciendo hasta casi 250 personas aproximadamente) que no dudaron en colocarse debajo de la pala de las máquinas poniendo en peligro su integridad física.

Los agentes, con el capitán Fructuoso Jiménez al frente, se tuvieron que multiplicar para echar por la fuerza a la gente que se amontonaba frente a la retroexcavadora. El forcejeo con las fuerzas policiales, que no dudaron en echar a los antiautopistas a empujones y a arrastras por el suelo, provocó momentos de mucha tensión con gritos y ataques de histeria. Algunos manifestantes acudieron al hospital de Can Misses para que el médico les hiciera un parte de lesiones por la dureza con la que se empleó algún agente.

Los agentes se llevaron a tres personas detenidas: Marián Suárez, de Esquerra Unida; Joan Ramon, de 21 años e hijo de uno de los propietarios de la finca; y Aida, otra joven de 24 años. A los tres, que estuvieron al menos una hora e el calabozo, se les acusa de un delito de coacción y vulneración de derechos y libertades fundamentales.

Las fuerzas policiales establecieron un cordón para tratar de proteger el paso de la excavadora, pero los antiautopistas no pararon hasta que la máquina se paró, no sin antes llevarse por delante dos almendros y arrasar parte del suelo. La constructora pretendía ayer abrir una vía para que los camiones puedan ir de Can Sifre al hipódromo de Sant Jordi sin pasar por el pueblo y el colegio.

Los antiautopistas, agarrados de la mano, lograron cerrar un corro humano alrededor de la retroexcavadora, que no tuvo más remedio que parar. Los agentes se pusieron entre este cordón y la máquina pero no lograron que nadie se apartara. En ese momento, apareció otra retroexcavadora en otra parte de la finca, junto a la carretera, pero los antiautopistas fueron muy rápidos y también evitaron que ésta se adentrase más en el terreno. Los manifestantes llegaron a cortar unos instantes el tráfico de la carretera.

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