B. ROSELLÓ
El presidente del campo de golf de Roca Llisa, Lucas Turán, aseguró a este periódico que Eivissa necesitaría «cuatro o cinco campos de golf para que la isla se consolide como un destino turístico especializado». «La isla solo puede postularse, actualmente, como un lugar para practicar el golf si se quiere lograr la desetacionalización y captar a un turismo de mayor poder adquisitivo y más estable», analizó.
El campo de golf de Roca Llisa, con 27 hoyos entre las dos instalaciones, acoge anualmente entre 20.000 y 25.000 personas, según el presidente de las infraestructuras, a pesar de tener capacidad para dar salida anualmente a 70.000 jugadores: «Las personas que viene a Eivissa no lo hacen para jugar al golf, sino que este deporte se convierte en una actividad complementaria a otras actuaciones», indicó Turán, que señaló que los aficionados a la practica de este deporte les interesa «probar y experimentar en otros campos, y aquí esto no se puede hacer».
Asimismo, destacó que un campo de golf cuenta con una media anual de 60.000 salidas y en su mayoria se realizan durante los meses de invierno, en temporada baja. En el caso de Eivissa, la afluencia de deportistas aumenta en función del número de visitantes que llegan a la isla. De esta forma, los meses de verano se convierten en la época con mayor participantes, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares del territorio nacional, donde durante los meses de invierno las instalaciones están saturadas. Por todo ello, Turán indica que el número de jugadores del campo de golf de Eivissa, en su mayoría extranjeros, podría ser más numeroso en el caso de que las instalaciones y la oferta existente aumentase de forma considerable en los próximos años. Esta es una de las posiciones y posturas que también figuran en el plan de marketing realizado por un equipo de técnicos, con el fin de alargar la temporada turística y conseguir que los visitantes también lleguen en invierno.