Tras la noche más corta del año, los habitantes de Sant Joan de Labritja y todos aquellos que quisieron acercarse a la localidad continuaron disfrutando con el programa de festejos en honor a su patrón.
En la plaza de la iglesia asistieron a una misa solemne oficiada conjuntamente por el párroco de Sant Miguel, Vicent Ribes; el de Sant Antoni, Vicent Ferrer y el de Sant Josep, Josep Lluís Moyà.
Posteriormente, tres monaguillos encabezaron la procesión que paseó por las calles de Sant Joan las imágenes de los santos.
El sofocante calor que invadía la plaza de la iglesia no mermó el entusiasmo de las personas allí congregadas que observaban admirados los actos.
«Vine de Suiza a Eivissa hace ya 12 años y nunca me pierdo esta fiesta. Es muy emotiva y está cargada de una gran tradición» comentó John Michael, quien llevaba en los brazos a su hija Aloe, nacida en la isla.
La Colla de Labritja fue la encargada de poner música, ritmo y color a la celebración. Entre castañuelas, tambores y trajes típicos deleitaron a los asistentes con el típico 'ball pagès'.
Por la tarde, los actos continuaron con un concurso degustación de los tradicionales macarrones de Sant Joan, en el que participaron todos los habitantes de la localidad.
Por otra parte, el alcalde de la localidad, Antonio Marí, hizo entrega de trofeos de la cata de vinos por la tarde.
Para los más pequeños se instalaron diversos juegos que corrieron a cargo de Party Planet.
Muchas fueron las personalidades que no quisieron faltan al acto: el presidente del Consell Insular, Pere Palau; el conseller de Comerç i Indústria, Joan Cardona; el delegado del Gobierno en Eivissa, José Manuel Bar; la consellera de Participación Ciudadana, Carmen Domínguez, y el alcalde de Sant Joan, Antonio Marí Marí, quien no podía perderse los actos.
El festivo día se despidió a media noche con un castillo de fuegos artificiales y a la una le tocó el turno a los más trasnochadores, que disfrutaron de el concierto de Can Raia Rock Band.
Irene Luján