Las dos somos tan distintas que juntas hacemos uno súper completo». Quien habla es Susana, la hermana menor de Carolina Torres, que ha decidido hacer del boxeo su vida. Junto a ella, la consellera d'Eduació i Cultura deja escapar la risa ante tal afirmación y la respalda: «Es verdad, cuando éramos pequeñas decían que éramos el día y la noche».
Carolina y Susana Torres han elegido dos carreras muy diferentes se miren por donde se miren. Así, mientras la hermana pequeña entrena y lo da todo en el ring para alcanzar su sueño, «llegar a ser campeona del mundo en la categoría amateur», la mayor dirige una conselleria fundamental para la educación y la cultura de las Pitiüses. Dos trabajos muy distintos pero que sí coinciden en un aspecto fundamental: hasta hace poco ambos estaban reservados para los hombres.
«Para mí ha sido difícil. No en Eivissa porque siempre había estado respaldada, era todo muy familiar. Pero cuando llegué a Madrid me encontré con dificultades para relacionarme porque allí no están acostumbrados a las boxeadoras; era como muy nuevo para todo el mundo, hasta para los entrenadores. Entonces he tenido que ir ganándomelo poco a poco. Ahora, desde hace un par de meses, me siento más integrada», cuenta la deportista sobre su llegada al equipo nacional de la Federación Española de Boxeo, del que forma parte desde hace poco más de un año.
«La verdad es que queda mucho por cambiar. Sí que es cierto que las mujeres van de alguna forma ocupando puestos de importancia a nivel de empresas y de política, pero para mí la cuestión está en la conciliación de la vida laboral con la vida profesional. A día de hoy realmente admiro a las mujeres que logran conciliar sus responsabilidades, su familia y su trabajo», opina la consellera, que en medio de esa conciliación, que también intenta lograr a título personal, encuentra un espacio para asistir a los combates de su hermana: «Sufro, pero me gusta verla. De momento no me pierdo ningún combate cuando se hacen aquí, pero aún no he podido ir a verla boxear fuera, algo que me encantaría». Y desde el otro lado, Susana, totalmente desinteresada por el mundo de la política, apunta: «La política se la dejo a ella que es la experta. Yo me dedico a apoyarla».
Las aficiones es otro tema en el que tampoco coinciden, salvo en el gusto por la buena comida y el baile. Pero aún así, estas dos hermanas, una dedicada de lleno al deporte y la otra a la cultura, han decidido que es buen momento para complementar. De esta forma, mientras Susana retoma los estudios de ESO que había abandonado para dedicarse exclusivamente al boxeo, Carolina busca encontrar un hueco en su agenda para recuperar «un hábito tan saludable como es hacer el deporte»; una práctica que también le llevó a ponerse los guantes: «Siempre me gustaron los deportes completos, también he hecho kickboxing», comenta la consellera.
Y precisamente con los guantes puestos y mucha técnica de boxeo, Susana aspira a ganar títulos a la vez que Carolina se define como «muy tranquila y conciliadora». «Siempre entre diferentes posturas intento encontrar el nexo en común, evito las peleas», señala al tiempo que Susana, esta vez, coincide: «A mi tampoco me gustan las peleas porque la gente confunde mucho lo que realmente es el boxeo. Es un concepto que tiene que quedar claro porque cuando hay un combate no son dos personas peleándose o dos mujeres tirándose del pelo, son dos mujeres boxeando».
Luciana Aversa