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«Eivissa no es siempre un paraíso»

El coordinador de Urgencias de Can Misses hace un estudio sobre la relación entre drogas, ocio y servicios sanitarios

CONCHA ALCÀNTARA
Una semana sin dormir y sin comer. Todo el tiempo de fiesta. Al final acabó en una cama de hospital con convulsiones, durmiendo 36 horas seguidas y sólo despertaba para comer. Este caso verídico corresponde a una paciente de Urgencias de Can Misses de Eivissa, un servicio acostumbrado a recibir cada verano un innumerable grupo de pacientes, la mayoría extranjeros, que «revolucionan» las Urgencias por el idioma, ya que apenas hablan español por lo que resulta bastante complicado comunicarse para el personal sanitario y la complejidad de sus casos, porque su estado bastante lamentable acciona todos los dispositivos y trastoca brutalmente la actividad diaria de un servicio de Urgencias.

Pacientes como esta chica son habituales en el servicio de Urgencias de Can Misses, cuyo coordinador, el médico Carlos Rodríguez Ribas, presentó un estudio sobre ocio y drogas en un congreso mundial celebrado en Eslovenia el año pasado. La intención inicial era celebrar el congreso en Eivissa e incluso varios organizadores se desplazaron hasta la isla pero ésta no disponía de infraestructura para un evento de este tipo, aunque fue en esa visita cuando se propuso a Rodríguez Ribas que elaborara un trabajo sobre ocio y drogas desde el punto de un vista del servicio de urgencias. Rodríguez Ribas, medico ibicenco de Sant Antoni, daba a conocer datos como el número de turistas, que asciende a cerca de dos millones, la mayoría en tenmporada alta, en una isla de 574 km2 con 90.000 camas hoteleras pero sólo 160 camas en Can Misses y otro centenar en privadas. La mayor proporción de visitantes es de ingleses, con 620.000 turistas, frente a españoles, 253.700. El estudio recoge , además, un trabajo de Karen Hughes y Mark A Bellis sobre el comportamiento de los británicos que viajan a Eivissa. «Hay 17 millones de jóvenes entre 16 y 34 años que viajan al extranjero. Las compañías de viajes promocionan la oferta musical y Eivissa es el destino más popular», subraya Ribas acerca de este informe.

Un cuarto de millón de jóvenes menores de 30 años visitaron Eivissa en 2001. La música es la razón predominante de su visita. «En Eivissa hay los mejores disc jokeys del mundo y se mueven más por ellos que por gente famosa». Los datos del estudio revelan que el consumo de alcohol se dispara en Eivissa frente a lo que toman en su país de origen. «El 90% van cinco días ebrios». En el caso del éxtasis, el 44'5% confiesa que toman al menos cinco días a la semana. «Si vienen 300.000 jovenes a Eivissa, 24.000 han requerido tratamiento médico ya sea en centro de salud, urgencias o privados», apunta el médico de Urgencias. El mayor motivo es por accidentes, enfermedad y, en porcentajes más inferiores, por drogas y alcohol. Estos jóvenes disponen de una oferta musical veraniega muy extensa con 768 bares, siete discotecas con 35 ambientes para baile, más de 60djs y se generan 1.362 empleos. Las discotecas han formado al personal sobre conocimientos de drogas e incluso algunas disponen de personal sanitario. En una de ellas, un after, atendía de cinco a quince clientes al día.

Horarios y aforos
Este estudio tampoco pasa por alto el reglamento de horarios y alude el caso de Sant Antoni «que tuvo la valentía de hacerlo» con un horario de cierre a las seis de la mañana, aunque las discotecas del municipio se quejaban de la competencia ya que los clientes se iban a otros lugares de ocio. Y es que se pueden enlazar 24, 48 y 72 horas continuas de fiesta. «Si quieres puedes hacerlo. Hay diferentes tipos de fiesta, en algunas más de coca y en otras de éxtasis», subraya. Ribas indagó también en el aforo de las discotecas y aunque cada una tiene una limitación, que se sobrepasa, es difícil de contabilizar. «La industria discotequera y los políticos necesitan de este turismo y lo potencian. Si oyes a algunos políticos dicen que atrae a mucha gente. Yo no estoy de acuerdo pero eso es lo que dicen». En su opinión, «si se regulara la ley de espectáculos acabaría la fiesta inacabable y habría un periodo de ocho horas en los que esta gente no podría seguir este circuito». ¿Pero cómo aguantas este ritmo dos o tres días seguidos?. «Vienen a Eivissa para ir a todas las fiestas, aguantan tomando estimulantes y si están muy pasados, inhibidores. Acabar con la droga es muy complicado pero el hecho de que haya una fiesta continua le favorece». Rodríguez Ribas finaliza su estudio con una reflexión acerca de que «es un problema de vender Eivissa como un paraíso de drogas, sexo fácil y música». Opina que hay otra alternativa ya que «Sant Joan y Santa Eulària tienen un turismo excelente y no necesitan de esto». La colaboración de la importante industria discotequera en salud y seguridad «ha sido hasta ahora muy limitada, son responsables de lo que tienen sus locales» y las políticas municipales y la sociedad «son muy pasivos, deberían intervenir más». Más de una madrugada de guardia en Urgencias al atender a un joven bajo los efectos de drogas ha pensado que «Eivissa no es siempre un paraíso».

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