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Llamada de atención

Los ecologistas detallan 18 agresiones medioambientales y denuncian la mala gestión del Parque Natural ses Salines

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Ocho banderas negras y diez puntos negros conforman el mapa de agresiones e impactos medioambientes graves y significativos que sufre el litoral pitiuso, causados por vertidos de aguas residuales, urbanizaciones y «la alarmante reducción de los espacios protegidos de Eivissa». Así lo denunciaron ayer por la mañana los grupos medioambientales Ecologistas en Acción y GEN-GOB Eivissa durante la presentación del informe 'Banderas Negras de Eivissa 2007'. Un listado que Marià Marí, del GEN GOB Eivissa, y Jorge Sáez, de Ecologistas en Acción, detallaron a bordo del velero Diosa Maat, embarcación con la que el grupo ecológico realiza actualmente su campaña por el mediterráneo.

La lista de banderas negras, que denuncian los impactos medioambientales muy graves mientras que los puntos señalan los casos de menor gravedad, está encabezada por la urbanización de Benirràs, «donde se ha propuesto la construcción de 60 apartamentos y 40 chalets». En ella se incluyen también los Parque des Cubells y Sa Caixota, por ser «urbanizaciones con licencia en zona de riesgo» y «la construcción ilegal de Cala Llentia en suelo rústico e inedificable».

La playa de Sant Antoni «por no cumplir con los criterios de calidad de aguas de baño establecidos por la Unión Europea» también forma parte del informe así como el vertido de aguas residuales en Cala Tarida. Los parques naturales de ses Salines y Cala d'Hort también tienen sus respectivas banderas negras y han llevado a Ecologistas en Acción y GEN GOB a elaborar un comunicado conjunto con GreenPeace y WWF/Adena para denunciar la «alarmante reducción de estos espacios protegidos». En el mismo señalan que el parque natural de Cala d'Hort se ha visto reducido de tamaño de 2.700 hectáreas a 0'5 hectáreas, entre otros motivos, «por la reclasificación de urbanizables en primera línea de mar» y que en ses Salines «las ilegalidades, la falta de control y gestión son más que evidentes». «Es el espacio natural protegido más grande de Baleares y aún no tiene de un letrero que indique su condición», asegura el informe, que además denuncia el intenso tráfico marítimo que sufre el parque; el fondeo ilimitado, que pone en peligro las comunidades de posidonia; el caos circulatorio y la masificación de vehículos en verano; así como también el indiscriminado aumento de los establecimientos, que además funcionan como auténticas discotecas al aire libre».

Por último, el mapa se completa con diez puntos negros en los que se incluyen las depuradoras de Eivissa, Cala Llonga, Santa Eulària, Cala de Sant Vicent, Port de Sant Miquel, Sant Antoni y Can Bassa. Los proyectos de los puertos deportivos de es Viver y ses Variades, y el vertido de residuos y contaminantes en Ses Feixes también se encuentran en esta lista de impactos medioambientales.

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