Entre turmalinas, lapislázuli, ámbar y agua marina, Alessandra Rossin desarrolla su trabajo: «Para mí equilibrar los chakras, los siete puntos de energía principal del cuerpo, con piedras de colores es una auténtica vocación; es más que una afición porque he dedicado muchos años al estudio de las piedras y sus propiedades». Cada punto energético de nuestro cuerpo se asocia a un color concreto y a una piedra que desbloquea ese punto: «Por ejemplo, las piedras azules, como puede ser el lapislázuli, el aguamarina o la sodalita ayudan a mejorar el chakra de la garganta». Según cuenta la experta, mucha gente se pone nerviosa cuando tiene que hablar en público o dar una conferencia. Para evitar afonías inesperadas o que un débil hilo de voz salga de nuestra boca es recomendable tumbarse en el sofá para leer o ver la televisión con una piedra de aguamarina situada en la garganta. Poco después se puede apreciar una mejoría en el tono y la proyección de la voz. Las piedras que desbloquean el chakra de la garganta son, entre otras, el la lapislázuli, la sodalita, la turquesa y el ágata azul. Ésta última tiene como propiedades que nos induce a expresar lo que queremos con palabras exactas. Otro ejemplo, sería la amatista, que colocada debajo de la almohada mientras dormimos alivia el dolor de cabeza: «Si se produce por nervios es mejor una sodalita; ante la duda ponemos las dos debajo de la almohada».
La experta impartió hace unos días un taller intensivo sobre el chakra de la garganta. Las piedras también tienen contraindicaciones: «Hay que tener mucho cuidado, por ejemplo, al usar piedras sedantes con personas deprimidas o piedras más enérgicas, como el jaspe rojo, con personas agresivas». En este sentido, esta terapia complementaria se basa en el equilibrio, palabra que ella descubrió hace tiempo: «Hace muchos años supe que en esta vida todo es equilibrio». Alessandra asegura que en ningún caso la terapia con piedras es una alternativa a la medicina tradicional: «Es un complemento; en caso de enfermedades graves es necesario acudir al médico, pero también es cierto que las piedras pueden aliviar muchos dolores; tampoco se debe abusar de los productos químicos». Según explica, las piedras le producen sensaciones: «Creo que el cuarzo rosa es la mamá que te mima y la esmeralda, a pesar de no parecerlo, es una piedra evocadora de la sensualidad de la mujer». l María José Real