El 36 por ciento de los ruidos que se generan en el municipio de Eivissa rebasa los 65 decibelios que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Buena parte de ese exceso de ruido lo genera el tráfico, que es el principal causante de esas molestias. Son datos resultantes del primer mapa de ruidos elaborado por el Ayuntamiento, que ayer fue dado a conocer a la prensa por el concejal de Medio Ambiente, Movilidad y Mantenimiento Urbano, Joan Rubio.
De acuerdo con el mapa de ruidos, elaborado entre los meses de julio y agosto, la mayor incidencia de ruido se concentraría en la zona turística de Platja d'en Bossa, el segundo cinturón de ronda, la entrada de Vila por la avenida de Sant Josep, el eixample, la zona industrial, la zona de Juan XXIII y un tramo del primer cinturón de ronda.
«El gran generador del ruido en el municipio de Eivissa es el tráfico, seguido por el tráfico generado por los servicios públicos (autobuses, taxis, servicios de limpieza). Luego estaría el ocio y los establecimiento turísticos, los vecindarios y, finalmente, la industria», explicó a modo de conclusión Joan Rubio.
Cuatro tipos de medición
Para la elaboración del mapa, se tomaron mediciones de sonido en 70 puntos de la ciudad en cuatro franjas de horario diferente: por el día (de 8 a 22 horas), por la tarde (de 18 a 22), por la noche (de 22 a 8) y durante las 24 horas. De esas mediciones, se dedujo que, en el caso de las 24 horas, el 0'98% registraron niveles entre 45 y 50 decibelios, el 13'73% entre 50 y 55, el 15'69% entre 55 y 60 y el 33'33, entre 60 y 65. Ello implica que el 63, 73% de esas mediciones de 24 horas se situaban dentro de los promedios que aconseja la OMS para una convivencia saludable. Por el contrario, el 35'29% de esas mediciones detectó ruidos situados entre los 65 y los 70 decibelios, y el 0'98% de entre los 70 y los 75. Así, pues, el estudio sitúa en la franja «alta» un 35'29% del ruido generado en la ciudad, y en la franja «muy alta» un 0'98%, sin que se produzcan, a excepción de puntas concretas, ruidos «inaceptables».
«No podemos estar contentos porque tenemos puntas que corregir», explicó Rubio, para más adelante añadir: «Sabemos que tenemos trabajo por delante; hay un 36% que tenemos que lograr que sea más silencioso».
Teniendo en cuenta que la mayor parte del ruido procede del tráfico, el edil aludió a medidas como la reducción de la velocidad, que se incluye en el Plan de Movilidad, como la principal estrategia para corregir esos valores. Aludió Rubio al ocio nocturno para expresar su «sorpresa» por el hecho de que la mayoría de las mediciones se situaban también por debajo de los 65 decibelios. La política desarrollada por el Ayuntamiento con la implantación de limitadores de sonido y controles sistemáticos tiene aquí mucho que ver. Por ello, Rubio señaló que la prioridad estará en corregir las consecuencias acústicas del tráfico.
Entre las iniciativas planteadas en ese sentido por Rubio figura la mejora del asfalto en zonas como las industriales, algo que, anunció, será «urgente».
La reciente Ley de Contaminación Acústica de Balears (de 16 de marzo de este año) obliga a los municipios de más de 25.000 habitantes a elaborar este tipo de estudios que permiten plasmar de forma gráfica la incidencia del ruido sobre el territorio. No obstante, el Ayuntamiento ya contemplaba en sus ordenanza esta iniciativa. De hecho, según anunció ayer Rubio, tiene previsto realizar dos mapas al año: uno que defina los meses de verano y otro, los de invierno.