La zona sur de Eivissa cuenta con importantes riesgos medioambientales: inundaciones, fondeo incontrolado y proyectos de urbanización y de puertos deportivos. El análisis que hace el Gobierno central, que quiere invertir 5.500 millones de euros para recuperar la franja costera de todo el país, es demoledor.
Es el caso de Sant Antoni y su bahía, se resaltan debilidades y amenazas importantes. Entre ellas, el riesgo de inundación en es Port des Torrent y en el pla de Sant Antoni, en el sector contiguo a la playa de es Regueró, lo que aconsejaría, según el informe, es restringir la edificación en suelo rústico. Otro punto importante son los vertidos de aguas residuales depuradas y no depuradas a través de pequeños emisarios, «sin control sobre el tratamiento», detalla el estudio, que advierte también sobre las potabilizadoras, algunas privadas, que tiran salmueras al mar. «La desaladora de Sant Antoni vierte 14.000 toneladas al día», asegura.
Existen, asimismo, problemas de erosión en la franja costera entre sa Punta des Molí y Punta Xinxó, ya que se han construido pequeñas obras y rampas embarcadero que retienen el sedimento. En el estudio también se citan como amenazas los proyectos de dos nuevos puertos deportivos en ses Variades (327 amarres) y Punta Xinxó (442), que pueden afectar al bentos (comunidad de organismos que habitan el fondo marino). A esto se une el fondeo «masivo e incontrolado» de embarcaciones de recreo en los meses de verano, sobre todo en la bahía de Portmany, «que alteran seriamente la calidad y estabilidad de los fondos y de las comunidades de posidonia». Asimismo hay que tener en cuenta el vertido de basuras y otros residuos sólidos en vertederos incontrolados y en la bahía procedentes de los barcos. En cuanto al urbanismo, se advierte de que en Sant Antoni existe una calificación de suelo poco restrictiva, que admite la edificación residencial en la extensa llanura interior. «Ello permite un crecimiento desordenado que afecta incluso a amplias zonas con riesgo de inundación», asegura el informe, que añade que el 80 por ciento de la franja costera entre Port des Torrent y Cap Blanc etá clasificada como suelo urbano y urbanizable.
En cuanto a las calas de Sant Josep, se destaca la falta de estabilidad en acantilados en cuatro puntos concretos: es Cubells, Sa Caixota, Cala d'Hort y Cala Vedella. Esto puede provocar «riesgo de daños a bienes y personas» por inestabilidad de las laderas si persiste la construcción. También detectan alta vulnerabilidad por riesgo de inundación debido a las construcciones que existen junto a las desembocaduras de torrentes y proliferación de vertidos de basuras incontrolados, que favorecen la extensión de la gaviota patiamarilla, que puede afectar a la fauna más sensible. En cuanto al planeamiento urbanístico, se clasifican como urbanizables grandes zonas entre Cala Vedella y Punta de s'Embarcador. Asimismo, advierten de que un campo de golf en el municipio «incrementará la presión edificatoria» y citan como amenaza la ampliación del puerto de Cala Corral. En el municipio hay también riesgo de incendio en zonas forestales próximas a áreas residenciales,. Se alerta asimismo sobre la pérdida de biodiversidad por desaparición de comunidades y hábitats.