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María Furniet Muriel, presidenta de Deforsam: «¡Cuánta gente se ha vuelto loca por estar en un manicomio!»

Caricatura de María Furniet Muriel. | Àlex Fito.

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Con nueve años, María Furniet (1955, Archidona, Málaga) llegó a Eivissa con su madre viuda y sus tres hermanos. Durante años trabajó en un laboratorio de fotografía hasta que se casó y se dedicó a la crianza de sus dos hijos. Una vida aparentemente normal hasta que a su hijo pequeño, a los 17 años, empezó a «notarle cosas extrañas en su comportamiento». Ahí empezó una batalla larga: la_Clínica López Ibor de Madrid y participación en talleres de esquizofrenia en el hospital de día de_Eivissa hasta que la psiquiatra María José Maicas y una trabajadora social del centro les aconseja a un grupo de padres que monte una asociación y allí surgió Defensores de Eivissa y Formentera de la Salud Mental (Deforsam) en 2003. Desde entonces reivindica una unidad comunitaria de rehabilitación.

-¿Se considera una 'madre coraje'?
-Me considero una madre. Lo que hecho es lo que considero que tiene que hacer una madre.

-¿Hay implicación de las familias en las enfermedades mentales? ¿Cómo lo ha vivido?
-No hay implicación de las familias. En mi caso he intentado dar a conocer lo que había, algunos se han implicado y otros no. Al principio sientes mucha rabia. Es duro para mí.

-¿Por qué tan poca implicación?
-Porque es una enfermedad que avergüenza a la familia. No ves a tu hijo con una fractura en una pierna sino dando gritos en la calle al vecino de enfrente, insultándolo, y eso avergüenza mucho. Pero te ha tocado esa enfermedad y ahí estamos, a luchar contra ella. Primero tiene que ser la familia la que se conciencie para poder transmitirlo a su hijo. Hay muchos padres cuyos hijos están locos perdidos pero se les olvida cuando pasan ese episodio violento.

-Ha impulsado el taller Radio Coliflor en Onda Cero ¿Se ha basado en la experiencia argentina de Radio Colifata?
-No lo creo, pero sí que cuando empezaron a hacer el taller dijeron que había una Radio Colifata y le cambiaron el nombre. La hacemos con_Samuel Vidal, que tiene muchas ganas de hacer cosas.

-¿Es verdad que los usuarios cuentan su experiencia a través de estos talleres?
-Sí. Es una buena terapia porque es cuando asumen su propia enfermedad. Hay gente que acude a Deforsam, se les apoya, vuelven a incorporarse a su mundo social y laboral y no quieren saber nada. Eso lo entiendo. Pero hay gente que, si se les prepara para cuando salgan a ese mundo social y laboral, no han de sentirse avergonzados de una enfermedad. No son culpables de ello. Si han llegado al punto de estar como están es porque la sociedad no está preparada y no tiene los recursos.

-¿Se siente incomprendida?
-No, yo no, sino los que padecen la enfermedad. _Siempre digo lo que pienso y si me comprenden o no, pues no lo sé.

-Vamos que no se muerde la lengua.
-Según con quién, a veces me la freno un poquito, pero soy un poco 'viborilla'.

-¿Qué políticos se han portado mejor con usted, los de la izquierda o de la derecha?
-Hicimos un buen convenio con Vicent Serra y nos entendimos perfectamente. La asociación empezaba entonces y llegamos a un acuerdo para que no me diera todo el dinero ese año porque yo no estaba preparada para llevarlo. Lo llevé bien y creo que hasta ahora puedo estar orgullosa. Firmamos el mismo convenio con el actual gobierno y ahora tenemos 55.000 euros. Patricia Abascal ha puesto todo lo que podía poner pero este último año, con la crisis, me he conformado; pero voy a buscar mis recursos.

-¿Cuáles son sus recursos?
-Buscar directamente al Govern balear si aquí no encuentro la respuesta. Si me tengo que pagar el billete, lo pago, y si tengo que coger un día de asuntos propios, porque soy limpiadora y no tengo dinero, lo haré.

-¿Qué le dice su hijo de que usted tenga tanta actividad?
-Me dice que mi tiempo se lo dedique a él (risas). Está un poco cansado de tanta salud mental porque cree que pierdo el tiempo pegando tanto golpes.

-¿Le molesta que se utilicen términos como locos y manicomios?
-El manicomio nunca debió de existir porque hay gente en la asociación que estaba antes allí y a mí me da una pena profunda. ¡Cuánta gente se ha vuelto loca sin remedio por estar en un manicomio!

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