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Mágica ilusión

Pequeños y mayores recibieron ayer con alegría y mucha emoción a Melchor, Gaspar y Baltasar en su visita a las Pitiüses

Los niños de Vila saludan con emoción al rey Gaspar a su llegada al puerto de Eivissa.

| Eivissa |

Como buenos magos que son, Melchor, Gaspar y Baltasar visitaron ayer casi de manera simultánea Eivissa, Santa Eulària, Sant Antoni, Formentera, Santa Getrudis, Sant Miquel y Sant Carles para preguntar a pequeños y mayores si se habían portado bien para recibir así los regalos que deseaban. Pero antes de quizá la noche más mágica del año fue tiempo de dar la bienvenida a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente que, además de repartir kilos y kilos de caramelos, llenaron de ilusión las calles pitiusas.
En la mayoría de casos, Melchor, Gaspar y Baltasar eligieron llegar en barca a sus destinos, como en Vila y Santa Eulària, aunque en otros lugares empezaron a desfilar entre la emoción de pequeños y mayores directamente en las carrozas, que se han visto reducidas ante la difícil situación económic ya que, por ejemplo, en Sant Antoni las carrozas tienen muchos elementos de reciclaje, mientras que en Vila pasaron de siete a cinco.
En Vila, los Reyes Magos desembarcaron en la estación marítima donde fueron recibidos por centenares de pequeños y mayores. Igual que el año pasado, la comitiva mágica, encabezada por un paje real a caballo, que suscitó muchos aplausos, partió antes de la hora prevista, las seis y media, y con muy buen ritmo empezó su camino por la avenida Bartomeu Roselló.
Tras este primer paje real, llegaron los saltarines y alegres regalos que no pararon de bailar durante prácticamente todo el recorrido. Unos metros atrás se encontraba la carroza de la película Cars, una de la que más aplausos arrancó entre el público, pues repartió los primeros caramelos que lucieron el logo del banco patrocinador de la media tonelada de estos bocados dulces a los que se sumó una tonelada más de caramelos blandos aptos para celíacos.
Con bailarinas orientales llegó la primera carroza mágica, la del rey Melchor, aplaudido y saludado tanto por los más pequeños como por los adultos para conseguir cuantos más caramelos mejor. Los ritmos orientales acompañaron al rey Gaspar, que en Bartomeu Roselló también repartió muchos caramelos, igual que Baltasar, uno de los más queridos por el público entre quienes había personas que acudieron a ver la cabalgata con los roscones que se comen hoy. El tren de los regalos cerró esta comitiva mágica que si bien empezó a buen ritmo ralentizó su marcha al pasar por Isidor Macabich y mantuvo el paso lento hasta su final en Vara de Rey.
En las inmediaciones de la iglesia del Roser, donde los Reyes Magos tenían que ofrecer oro, incienso y mirra al Niño Jesús, los niños correteaban y jugaban entre ellos a la espera de la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. «Espera, espera. Cuando los vea venir te cojo en brazos», le decía un padre a su niña que le estiraba de la manga para que éste le subiera a hombros para no perder detalle.
La lentitud de la cabalgata fue uno de los detalles más comentados entre quienes optaron por ver el paso de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente en calles como País Valencià o avinguda Espanya. En la iglesia del Roser, cuando apareció el paje a caballo, la gente empezó a aplaudir al ver que los reyes se acercaban. En la entrada de la parroquia, el obispo de Eivissa, Vicente Juan Segura, sostuvo en brazos al Niño Jesús para que éste recibiera las ofrendas de los Reyes Magos. Allí también se encontraban la alcaldesa de Eivissa, Marienna Sánchez-Jáuregui, y la concejala de Cultura, Lina Sansano, para saludar a los reyes más mágicos.
A diferencia de otros años, la locura por conseguir caramelos no fue acompañada de paragüas al revés dado el buen tiempo que acompañó a la cabalgata, pero sí que se pudieron ver a padres, madres y niños de rodillas en el suelo buscando caramelos.
Este año, Melchor, Gaspar y Baltasar supieron administrar mejor los caramelos, pues siguieron repartiendo estos dulces bocados hasta el fin de la cabalgata en Vara de Rey, donde llegaron a las nueve menos cuarto de la noche. Allí, los Reyes Magos saludaron, besaron y preguntaron a los pequeños, muy emocionados, si se habían portado bien. La alcaldesa de Eivissa recordó a los pequeños que tenían que dejar algo de comer y beber para los Reyes Magos. «Gracias por venir de nuevo a Eivissa y hacer realidad los sueños de pequeños y mayores. En mi carta os solicité que este año trajeráis esperanza e ilusión para las personas con problemas económicos, sociales y de salud», explicó la alcaldesa para concluir así una tarde mágica en Vila

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